El sentimiento de culpa en una relación existe y puede causarte daño

No dejes que el remordimiento o la culpa te impida seguir adelante con tu vida. No importa cuánto te repitas esas situaciones en la mente, no vas a cambiar algo que ya pasó, mejor enfócate en lo que si puedes hacer, mejorar tu presente para tener felicidad en tu día a día y un mejor futuro.

El sentimiento de culpa es una característica humana conocida como remordimiento. Este poderoso sentimiento te puede acarrear grandes molestias y muchas angustias sin poder evitarlo. Puede ser causado por muchos motivos y afectar la relación de pareja. Algunas veces se presenta tan solo por un momento, pero cuando persiste y se prolonga por algún tiempo puede causarte mucho daño. Un sentimiento de culpa te puede obsesionar hasta apoderarse de tu mente, haciéndote sufrir por horas; o quizás, durante varios días, semanas o meses.

De la carga emocional del sentimiento de culpa surgió el siguiente refrán popular, “no existe un peso superior al de un remordimiento”.

El peso de una relación anterior

Una relación afectiva puede ser afectada por remordimientos causados por diversos hechos ocurridos durante tu vida en pareja, inclusive, por sentimientos de culpa engendrados en anteriores relaciones afectivas heterosexuales, homosexuales o bisexuales.

Durante la vida cotidiana en pareja, diversos momentos te pueden recordar experiencias de pasadas relaciones; mas, sin darte cuenta los evalúas y estableces comparaciones. Muchas veces esto no pasa de ser algo pasajero, pero uno de esos momentos recordados puede convertirse en remordimiento.

Mucho más, si en ellos descubres la necesidad intensa de una relación anterior, instalándose en ti un sentimiento de culpa por no haber comprendido ese amor cultivado alrededor de tu pareja anterior.

Las consecuencias de una mentira aunque sea piadosa

Cuando en tu relación de pareja tienes un determinado período de tiempo conviviendo, ser descubierto de haber mentido te puede acarrear remordimiento, cuya carga emocional te agobiará y hará sufrir por largo tiempo. Haber dicho una mentira reduce la confianza depositada por tu pareja en la relación, reclamándote haber sido víctima de tu engaño.

La relación se enturbia instalándose la desconfianza y el distanciamiento afectivo, produciéndose ruptura de la vida cotidiana, pudiendo culminar en una separación. Resolver la situación pasa por reconocer la mentira, aunque haya sido para evitar a la otra parte un sufrimiento mayor, proponiéndose no mentir nunca más.

La infidelidad abierta y encubierta

Ser descubierto como infiel o temerlo, es causa de la instalación de un sentimiento de culpa con gran carga emocional. Quién pecó de infidelidad por circunstancias que no supo evitar o rechazar, y siente amor por su pareja, al ser descubierto sufrirá un remordimiento causado por el dolor, enfado y rechazo de su pareja.

Mas, quien fue infiel y no ha sido descubierto, cuando reconoce al amor como soporte de su relación, el remordimiento lo atacará causando mucho daño afectivo. Muchas veces, para detener la angustia y no sufrir, es necesario decir la verdad arriesgando acabar con la relación.

La desigual carga de responsabilidades

Otro sentimiento de culpa surge cuando en la relación, uno de los dos, consciente o inconsciente, descarga el peso de las responsabilidades en el otro.

Cuando este último lo reclama y pide detener el abuso, exigiendo un cambio de actitud, reconocer la situación que condujo a ello y rectificar. Si el abusador has sido tu, por no poner atención a la difícil situación causada a tu pareja, pero sientes amor y te importa esa relación; sufrirás remordimiento hasta aceptar el reclamo y asumir tus errores. Pedirás disculpas y rectificarás esperando el perdón.

El significado de una grosería

Muchas veces una relación ha sido construida sobre un lenguaje respetuoso del otro, pero a veces sin darte cuenta, insultas al otro en momentos de confusión o ira. Peor aún, sin conocer la reacción de tu pareja frente a una grosería o expuesta a ella como parte expresiva del lenguaje.

Quien considere la grosería como una ofensa moral grabada en piedra, se sentirá ofendido y humillado bloqueando la relación. El remordimiento puede afectarlos a ambos. Al primero, por reconocerse como ofensor del otro mediante groserías; y al segundo, por sentirse causante de la explosión grosera de su pareja y del sentimiento de culpa que lo afecta.

La ruptura del privilegio

En ocasiones se establece una relación bajo la tradición machista, donde la feminidad tiene privilegios por su “debilidad”, conduciendo a la masculinidad a satisfacer la mayoría de sus deseos; pero cuando esto no se puede cumplir, y quien hasta ese momento fuera privilegiada, bloquea la comunicación, te somete al chantaje, rechaza tu cariño y te amenaza con terminar la relación. Si la amas, sufrirás remordimiento por no haber podido complacerla.

Mas, si ella insiste sin comprender la imposibilidad de complacer todos sus deseos, buscarás establecer una nueva relación; pero esta vez, el sentimiento de culpa se instalará en quien sintió rescindidos sus privilegios, por terminar la relación.

El desprecio público

Un problema en la vida de una pareja causante de remordimiento es, haber sentido o haber sido sometido al desprecio público. En ese momento afloran la dignidad y la defensa de los valores morales del ofendido, reclamando la ofensa como una blasfemia a los dioses.

La relación al instante se deteriora y el sentimiento de culpa te acosará si tu has provocado la situación, sin ninguna intención, pero eres acusado de denigrar a tu pareja, sin considerar el haberlo hecho de manera no intencional. Disculparse, sin someterse al chantaje del flagelo de quien se siente despreciado, valorando la importancia de la relación, con el tiempo puede abrirse el camino a la reconciliación.

No valorar suficiente a la pareja

Una relación afectiva necesita del acompañamiento y apoyo del otro. Más de una vez uno de los dos aporta más elementos que el otro, aunque no siempre sean aportes económicos; pero en algún momento, uno de ellos siente necesidad de reclamar porque su aporte no es valorado como debería serlo.

La relación entra en crisis apoderándose del acusado un sentimiento de culpa agobiante, agravándose aún más la situación si amas a tu pareja. Solo una revisión sincera del aporte de ambos a la relación puede resolver el inconveniente, encontrando juntos razones fundadas o infundadas; si sucede esto último, el remordimiento se apoderará de quien se sintió devaluado.

El menosprecio del trabajo del otro

En muchas relaciones se establece el principio de competencia, marcando ambos qué hacen y cuánto aportan a la relación. Cuando uno de los dos se destaca por su capacidad intelectual, habilidades y destrezas en diversos oficios o por su especialidad profesional, mostrando ante los demás ser quien más aporta a la relación, el otro siente desprecio por el fruto de su trabajo, bloqueando la relación y produciendo una crisis en la pareja.

Si tu provocaste la situación, reconoce tu error. Un remordimiento te hará sufrir exigiéndote rectificar y disculparte. De no hacerlo, no aflorará el perdón y destruirás la relación.

El rol de los celos

En relación de pareja los celos producen situaciones desagradables, a veces son provocados por una parte de la relación para atraer la atención de la otra. Otras veces no son sino imaginaciones de quien siente inseguridad; pero también existen parejas donde en presencia del alcohol, uno de los dos se comporta de manera impropia, intentando atraer alguien extraño a su relación, sin control.

Al recuperar la plena conciencia y sentir la furia de los celos en su relación, le atacará el remordimiento por lo ocurrido, sintiéndose obligado a pedir perdón. Este puede o no llegar, lo cual dependerá de la magnitud del agravio sufrido por la otra parte de la relación.