Qué esperas

Qué esperas de un hombre que no respeta ni obedece a su madre,
que no ayuda y defiende a su hermana,
que no valora y cuida a sus amigas,
que esperas…
que esperas de una mujer que no escucha el consejo de su padre,
que no cela el amor de sus hermanos,
que no enseña a sus amigos el lado tierno y sensible de la vida,
que esperas…
Que esperan, el amor es bueno si sabes ver más lejos y sobre las apariencias, el amor no es superficial y lo que una persona no es ni consigo mismo, no lo será con nadie más.


¿Por qué no dejarnos llevar por lo que sentimos?

Estoy cansado de relaciones a medias, de pláticas aburridas, de amores rápidos, de condiciones entre parejas, ¿por qué no estar juntos y ser libres?, es decir, porque alguien no decide tomar riesgos con otra persona, sin condiciones, sin discusiones, simplemente, estar unidos, confiar y poder ser todo lo que desean, dos personas que cumplen sus metas, que entregan su tiempo a lo que aman y a su vez, se entregan tiempo entre sí.

¿Por qué no dejarnos llevar por lo que sentimos?, estamos tan programados al fracaso y a las decepciones que cuando algo bueno nos puede pasar, lo tiramos y pasamos de ello, no nos detenemos a experimentarlo, ¿y qué importa si fracasamos?, estamos destinados a eso, pero nadie nos explica que entre fracaso y fracaso, que entre lección y lección, siempre hay algo bueno, que entre cada decepción amorosa que tenemos pasa por nuestra vida alguien increíble, pero no nos detenemos a observar, a disfrutar, tomamos lo que necesitamos de la persona y lo dejamos, seguimos y culpamos al destino por amores tan rápidos y hay que estar muy loco para estar conforme con ello.

Deberíamos hacerlo, dejarnos llevar, dejar que esas relaciones den frutos, de amar sin condición, de poder disfrutar cada momento que una persona nos pueda dar, pero estar con personas que deseen estar, que no quieran marcharse después de ver todo en ti, alguien que en verdad decida quedarse, así sean años, pero que hagan de ellos los mejores, porque estamos hartos de amores fugaces, vacíos, aquellos que nos dejan sin nada.


Aprendí que a quien amas no le mientes

Un día te maldije y maldije el haberme enamorado de ti. Deseé nunca haberte conocido y me arrepentí de todas las ocasiones en que te di una “segunda oportunidad”. Sin saber que el tener una relación contigo me daría la mejor lección de mi vida: el aprender lo que no es el amor.

Gracias, porque aprendí que cuando se ama no se lastima. No se trata de dar mil oportunidades cada vez que cometes un error, sino de saber medir tus acciones, de meditar antes si lo que harás está bien o no, si afectará a tu pareja y a tu relación y de ser así, es mejor evitarlas.
Entendí que no debemos juzgar duro los defectos, ni tratar de cambiar a la persona, pues precisamente fue su esencia la que te enamoró. Lo viví contigo, intentaste hacerme una nueva persona, creaste un molde perfecto a tu conveniencia y sin saberlo fui encajando en él. Me fuiste quitando gustos y agregando otros, me “convenciste” de que me gustaran y cumpliera caprichos tuyos. Y claro, lo hice porque te amaba.

Me fui alejando de mis amigos, de mis pasatiempos, hiciste que te convirtiera en mi mundo para después dejarme sin nada, mientras tú salías con tus amigos y te divertías. Y fue como aprendí que a la pareja se le debe dar su tiempo y espacio. Ambos deben continuar con las vidas que tenían antes, sin egoísmos.

Aprendí que a quien amas no le mientes, no le lloras y suplicas para que te perdone, cuando ya van varias veces que cometes el mismo error, y sabes de antemano que lo volverás a hacer. Tampoco manipulas las situaciones para quedar bien ante la gente, aún cuando ya hayan descubierto tu engaño. Pues es mucho mejor reconocer el error que mentir, pues cuando las mentiras se descubren duelen peor.

Aprendí a no crear sueños basados en simples ilusiones, en argumentos sin fundamento. Pues mientras yo hacía planes a futuro contigo, por tu mente pasaban miles de cosas que podías lograr sin mi.

Gracias a ti aprendí que a la persona que amas debes darle seguridad, no dudas, ni miedos. Debe saber que cuenta contigo, que la apoyas, pero sobre todo, demostrárselo con hechos, no sólo con palabras.

Finalmente, después de mucho tiempo de estar separados y de un par más de experiencias amorosas, me di cuenta que contigo aprendí todo lo que necesitaba saber. Fuiste mi lección humana. Me enseñaste lo que no es el amor. Pues hay una diferencia muy grande entre tener una relación y pasársela bien sin realmente estar comprometidos y el estar profundamente enamorados, sentir el amor de verdad.
Gracias por todo eso que aprendí, pues hoy ya puedo diferenciar el amor, del simple cariño.

Hoy estoy viviendo una experiencia nueva y única. Estoy amando de verdad y me siento como un niño pequeño con esa ilusión inocente pero mágica. El amor es un sentimiento indescriptible y maravilloso. Y me doy cuenta que cuando en verdad amas ni siquiera te dan ganas de voltear a ver a otra persona, ni mentirle, engañarle, mucho menos jugar con sus sentimientos y lastimarla, pues al dañar a esa persona, nos hacemos daño a nosotros mismos.

Gracias por prepararme para lo que venía, por hacerme sufrir para después disfrutar a lo grande. Gracias por enseñarme lo que no debo hacer en una relación. Y de todo corazón deseo que un día realmente llegues a amar y descubras que eso es lo más bello que te puede pasar.

-Colaboración de nuestro amigo Izrael Soria.

¡Bailemos juntos lo que nos queda de vida!

¡Bailemos juntos lo que nos queda de vida! 
Para disfrutarla más y aburrirnos menos.
¡Yo bailo donde tú decidas! 
En la arena o bajo la lluvia, al despertar o cuando salga la luna. 
Y si quieres lento, para saborear el tiempo
o si quieres rápido, para alborotar los miedos.
Podemos bailar los días, para no hacernos viejos y bailar las noches, para soñar despiertos.
Porque mientras bailes conmigo de aquí en adelante, no me importa que vengan tormentas o días deslumbrantes… sé que bailando las olas saldremos triunfantes!



Viviría una vez más sólo para enseñarle a alguien cómo aprendí a amar

Viviría una vez más sólo para enseñarle a alguien cómo aprendí a amar´´, dijo un alma anónima desde el cementerio de las nubes, el Cielo. Allí no hay más afecto y atracción que los recuerdos envejecidos de la juventud que empapan corazones terrestres cada vez que se materializan en lluvia. Sí, la lluvia no es más que las lágrimas de esos corazones que añorar querer. Dejas tus sentimientos en la Tierra, entre corazones demasiados ocupados como para atender a las voces centenarias de aquellos que los observan desde algún punto del horizonte, esperando que alguien los encuentre y vuelva a revivirte en su cabeza donde, por segunda vez, volverás a nacer. Aquellos que no están, hoy sufren por nosotros. Por los avances tecnológicos conocidos y por los atrasos humanos acontecidos. Hoy es más importante poseer riquezas materiales que regalar la riqueza de tu corazón a alguien. Aquellos volverían para conseguir otra vez que nos amáramos, que los recordáramos y; sobre todo; para que nuestras almas siempre sean jóvenes.


Dibuja un hombre bajo la lluvia y conoce cómo eres

Los dibujos, así como la propia forma de escribir, pueden revelar muchos aspectos de la personalidad de alguien, sin que pronuncie una sola palabra. 

La continuidad y la presión del trazo, la elección de los objetos o las formas que se dibujan, la manera en que se hace la figura humana, entre otros aspectos son una clave para entender algunas características personales que no son tan fáciles de controlar como la palabra. 

Este test es muy popular al momento de tomar una entrevista laboral, donde además se acompaña de una historia sobre el hombre dibujado. Como herramienta psicológica, ayuda a observar la tolerancia a la frustración, sus mecanismos de defensa y su nivel de ansiedad frente a una situación conflictiva o problemática. 

¡Dibuja un hombre bajo la lluvia y conoce cómo eres tú o tus amigos!



Tamaño del dibujo en relación a la hoja 

Si es pequeño, expresa timidez, inseguridad, temor, dependencia o sentimiento de inferioridad. Si es grande, demuestra la necesidad de ser reconocido; pero si es muy grande, puede revelar falta de controles internos o una inadecuada percepción de sí mismo. Si el dibujo es mediano, por último, indica una persona más centrada.

Ubicación del dibujo en la hoja 

Si se encuentra en el margen derecho, revela optimismo, facilidad de comunicación, confianza en el futuro y una personalidad sociable. Si se encuentra en el izquierdo, se vincula con la debilidad, el desaliento y la introversión. Si está en el margen superior, indica rasgos de una personalidad alegre e idealista. Si se encuentra en el inferior, tienden a ser más concretos e instintivos. 

Si el dibujo se encuentra en el centro de la hoja indica equilibrio, objetividad y control de sí mismo. Si, por el contrario, ocupa casi toda la hoja, indica la necesidad de llamar la atención y la tendencia a invadir los espacios ajenos. 

Forma del trazo

Si la línea del dibujo es firme, la persona se encuentra en un momento de equilibrio; si está entrecortada, indica ansiedad o inseguridad; si es curva o redondeada, revela un sentido estético y una tendencia más sensible y afectiva en el plano personal. 

Si las líneas tienen un trazo muy tenso, seguramente la persona también lo será. Si las líneas dibujadas, por otra parte, aparecen como esbozadas, pueden representar ansiedad, timidez o falta de confianza. 

Presión del trazo 

Si es normal, seguramente será una persona constante y equilibrada; si es débil, puede señalar ansiedad o timidez, o bien, si es por una cuestión estética, puede indicar originalidad e intuición. 

Si el trazo es muy fuerte, representa seguridad, agresión u hostilidad frente al mundo; también puede indicar un conductor o líder de grupo. 

Movimiento del dibujo 

Si el dibujo es rígido, indica la necesidad de protegerse del entorno. Si hay mucha actividad, por el contrario, señala un exceso de fantasía. Si está solo exhibiéndose indica narcisismo; y si está realizando algo concreto, como correr, muestra una personalidad enérgica. 


Dirección de la persona dibujada

Si mira hacia la derecha, indica una actitud de crecimiento, de positividad hacia el futuro. Si mira hacia la izquierda, posiblemente tenga conflictos sin resolver. Si mira hacia el frente, está dispuesto a enfrentar el mundo; y, si no es muy clara su orientación, indica ambivalencia y falta de decisión. 


Si está de espaldas, señala un deseo de pasar inadvertido; y, si la persona es vista de lejos, revela un sentimiento de rechazo o inseguridad. 


Accesorios dibujados


Nubes: indican presión y amenazas. 


Lluvia: si es torrencial, indica mucha presión o estrés; si es escasa, señala una personalidad con capacidad de defensa. Si tienen forma de lágrimas las gotas, indica angustia; si no hay lluvia, indica una tendencia a negar los conflictos. 


Rayos: presión 


Charcos: se suelen vincular con acontecimientos traumáticos en su embarazo, nacimiento o primeros años de vida. 


Presencia de varias personas: necesidad del apoyo de los demás. 


Sol o Luna: representan la autoridad. 


Botas: indica reafirmación de una decisión. 


Paraguas: si está cubriendo media cabeza, indica retraimiento; si no posee, señala falta de defensas; si cubre a la persona de forma adecuada, indica confianza y seguridad; si es muy grande respecto a la persona, indica excesiva protección; si, por el contrario, es muy pequeño, señala defensas débiles. Si está cerrado, implica resignación ante las dificultades. 


Si no hay paraguas, pero hay otros elementos como techos, la persona seguramente es sumamente dependiente de los demás para resolver sus problemas. Si usa su mano, en lugar de un paraguas, indica sensación de omnipotencia; y si usa papel, señala una defensa personal muy debilitada. 



9 acciones de una mujer “poco cariñosa” que dicen más que un “te quiero”


Las acciones dicen más que las palabras y estas son algunas formas en las que una mujer poco cariñosa demuestra su amor.

Para demostrarle a una persona cuanto la quieres muchas veces no es necesario decirlo con palabaras, muchas veces las acciones hablan por sí mismas y comunican más que un “te quiero”.

Las mujeres “poco cariñosas” muestran su cariño o amor de formas diferentes a las del resto, pero muchas veces sus acciones dicen más. Les cuesta mucho confíar en el resto y cuando empieza a sentir algo importante por alguien lo van incluyendo en su vida de maneras profundas que muchas veces ellos no notan.

Estas son algunas maneras en las que una mujer “dura” muestra cuanto quiere a la persona con la que sale:

Te cuenta sus secretos. Poco a poco ha ido abriéndose y ha podido contarte sus más profundos secretos, esos que nadie sabe y que solo comparte contigo. Inluso sabes esas cosas que la “averguenzan” y que nadie más conoce.

Te habla de sus miedos más ocultos. Le diste la confianza para poder ser ella misma y por eso es que te ha contado las cosas a las que más teme, incluso si son tonterías o cosas totalmente relevantes para ella. Si le tiene miedo a la oscuridad, a la muerte o a los grillos, tú lo sabes.

Recorre contigo sitios de su infancia donde fue feliz y que eran (y son) sus lugares favoritos. Te ha llevado a los lugares donde pasó la mayor parte de su vida o espacios dónde tuvo historias increíbles. Te ha contado lo que hacía en su parque favorito y te ha revelado historias increíbles de su infancia en lugares especiales.

Camina contigo y comparte el café. Han caminado largas horas conversando de temas triviales, ríendo y analizando las cosas más profundas de la vida. Lo que puede ser solo un paseo, para ella ha sido compartir su tiempo, algo valioso. Incluso han ido a tomar café en sus lugares favoritos, lo que en su lenguaje quiere decir que te has convertido en su persona favorita.

Te invita a hacer con ella sus actividades favoritas. Te ha incluído en sus actividades favoritas, te ha llevado a los sitios donde suele desconectarse de la rutina y te ha hecho parte de su mundo. A hacerlo te demuestra lo mucho que le importas.

Se muestra vulnerable contigo y lo sabes porque cuando te cuenta algo que le duele voltea la cara y evita las miradas. Puedes notar cómo sus ojos se apagan cuando te cuenta algo que le ha dolido o la ha marcado de alguna forma, pero aunque sea algo que aún puede no superar te lo cuenta, se permite mostrarse vulnerable contigo, algo que solo podría hacer con alguien que realmente le interesa.

Te presenta a la gente que más quiere. Poco a pocoa te ha ido presentando a sus amigas, su familia, su círculo cercano, incluso cuando aún no los conozcas te habla de ellos como si los conocieras para que cuando llegue el momento entiendas lo importante que son en su vida.

Te pide consejos y ayuda cuando lo necesita. Aún cuando sea algo sin importancia, te ha empezado a contar sus problemas y pide tus consejos o ayuda, incluso cuando sepa que no puedes ayudarla, lo hace porque confía en ti.

Te cuenta sobre sus gustos más esconidos. Ya sabes cuáles son sus artistas favoritos, sus libros preferidos, los autores que más admira, las canciones que podría repetir días enteros y las series de las que es fan.

Aprender de las aguilas

Entre las aves, el águila es la que vive mas tiempo, cerca de 70 años.
Pero para alcanzar esta edad, ella debe tomar una difícil decisión; nacer de nuevo.
A los 40 años sus uñas se encogen y se ablandan, dificultándole agarrar las presas de las cuales se alimenta. El pico alargado y puntiagudo, se encorva. Las alas envejecidas y pesadas, se le doblan sobre el pecho, impidiéndole emprender vuelos ágiles y veloces.

Le quedan al águila dos alternativas:
Morir o pasar por una dura prueba a lo largo de 150 días. esta prueba consiste en volar a la cumbre de una montaña y buscar abrigo en un nicho cavado en la peña. Alli golpea el pico viejo contra la peña hasta quebrarlo. Y espera hasta que le crezca el nuevo y pueda con el arrancarse las uñas. Cuando despuntan las uñas nuevas, el águila extirpa las plumas viejas y despues de cinco meses, crecidas las plumas nuevas, arranca a volar de nuevo, decidida a vivir otros 30 años.

A lo largo de la existencia, la posibilidad de sobrevivir depende muchas veces de imitar el ejemplo del águila. El que se entrega, abatido, al peso del sufrimiento y de las dificultades, tiende a abreviar sus dias.

Años de educación y aún no sabemos amarnos a nosotros mismos

Suspenso. No apto. Hiperactivo. Baja motivación. Desafiante. Son muchas, muchísimas las etiquetas que reciben los niños a lo largo de su educación escolar y muy pocas las miradas que se detienen a comprender qué emoción se esconde detrás de cada alumno difícil. 
Resulta curioso cómo desde desde escenarios como la empresa o la política se valora ya a la Inteligencia Emocional como algo imprescindible y vertebrador para todo profesional, mientras que las Instituciones Educativas, cojas en este aspecto, no contemplan la Inteligencia Emocional como una competencia a potenciar.
El peso de las competencias cognitivas siguen siendo algo esencial para el sistema académico. Las emociones, por su parte, se ven como ese aspecto “tabú” que es mejor restringir al ámbito privado, a la soledad de cada niño en su delicado intento por conocerse a sí mismo en un mundo cada vez más complejo.
Una educación que forma mentes pero no personas
Los niños y adolescentes de ahora son hábiles estrategas en las nuevas tecnologías. Los emoticonos en sus mensajes de texto son muchas veces su único acercamiento al mundo de las emociones. Pero, cuando se alejan de los dispositivos móviles, son incapaces de gestionar o prevenir situaciones como por ejemplo, el bullying.
Begoña Ibarrola, psicóloga e investigadora, nos indica que en aquellos centros que han integrado la Inteligencia Emocional en las aulas y en el currículum escolar, las conductas de acoso han desaparecido y el rendimiento académico ha mejorado de forma notable. Resulta esperanzador, no hay duda.

Si nos preguntamos ahora la razón por la cual no se da el paso a esta transformación tan necesaria en nuestra educación, hemos de detenernos en estos aspectos para reflexionar unos minutos:
El diseño curricular está determinado en muchos casos por una tendencia política que pauta el tipo de plan de estudio que considera más adecuado.
El peso de lo cognitivo sigue muy arraigado en nuestro sistema escolar a pesar de que teorías como “las inteligencias múltiples de Gardner”, nos hablan de la clara necesidad de trabajar la Inteligencia Emocional en los niños de forma temprana.
Hemos de tener en cuenta, además, que todo cambio a nivel institucional requiere tiempo. Se necesita de una clara concienciación social, porque invertir en emociones es invertir en convivencia, es aprender a ser más aptos en relaciones humanas, en respeto y en ese cambio de enfoque donde se deje a un lado la necesidad de educar niños perfectos para formar personas felices.

Eduquemos niños únicos, no alumnos iguales
En una sociedad cambiante como la actual y con una altísima competencia profesional, no nos sirve de mucho formar alumnos iguales, especialistas en las mismas materias. Es necesario primar el valor humano, el potenciar las capacidades naturales del niño para que por sí mismo descubra qué es lo mejor de él y lo ofrezca al mundo para que “sea único”.
Un aspecto a tener en cuenta es que muchas veces dejamos caer sobre las instituciones académicas todo el peso de la educación de un niño. Es un enfoque equivocado: todos somos agentes educadores, siendo la familia ese escenario esencial e idóneo que hemos de tener muy en cuenta.
La familia, primer escenario en Inteligencia Emocional
Desde el ámbito de las neurociencias nos lo dejan bien claro: el contexto emocional y facilitador en el que crezca un niño en sus primeros años de vida, determinará en buena parte su desarrollo posterior e incluso su personalidad.
El reconocimiento, la reciprocidad el apego seguro y la comunicación emocional son hilos de equilibrio que permitirán al niño crecer en libertad y madurez.
Si deseas dar al mundo un niño capaz de respetar a los demás, de escuchar y de usar el afecto por encima de la agresión, sirve de modelo. Cuida de tus palabras, de tus juicios y tus acciones, sé el mejor ejemplo.
La escuela, un microcosmos del escenario social
La escuela será para el niño un claro ejemplo de ese mundo al que habrá de enfrentarse el día de mañana. Las relaciones con sus iguales y con las figuras de autoridad (los maestros y profesores) le servirán para adquirir nuevas e importantes competencias.
En los centros donde se aplican ya hábitos y herramientas emocionalmente saludables, nos demuestran que los niños son muy receptivos a este tipo de conocimientos.
Los integran en el día a día porque ven que les funciona, que son estrategias útiles con las que mejorar sus relaciones y ser más asertivos a la hora de prevenir agresiones o entablar amistades.
La Inteligencia Emocional se convierte en un hábito capaz de optimizar su forma de aprender, de canalizar la ansiedad o los nervios. Todo ello propicia que sus resultados académicos sean mejores y de que su personalidad, sea mucho más segura. Un dato realmente alentador.