No te rebajes a andar en las sombras: casados y prohibidos sí son sinónimos

Dicen que el amor no sabe de edad, ni de raza, ni de estatus social, y es cierto; el amor solo sabe de amar, pero tú y yo sabemos de respeto, sabemos de dignidad, sabemos de la importancia de no lastimar al prójimo.

Y porque sabemos todo eso y muchas más cosas es que no debemos aceptar ser “la otra”, la segunda opción, el plato de segunda mesa, o como se dice en el lenguaje más coloquial: la que estruja lo que otra plancha.

“Nadie le quita nada a nadie”

Todos creemos esto hasta que nos toca vivirlo en carne propia y nos damos cuenta de que ellos jugaban con cartas marcadas, y de que éramos partícipes de una situación en la que nunca fuimos de verdad considerados.

Es cierto que existen muchas parejas que siguen juntas por cualquier motivo menos por amor, pero no toca a ti, ni a mí poner fin a eso, son ellos quienes se prometieron estar juntos hasta el final de los tiempos, los que dijeron amarse para siempre, los que deben decidir el final de su historia.

“Tres son multitud”

Porque pareja es de a dos y tres son multitud, pero sobre todo por respeto a la palabra empeñada, a la persona que lo espera cada noche, a sí mismos y a ti, para que cuando te hagan las mismas promesas puedas creer en ellas. Porque no te engañes: no se ama lo que no se respeta.

Excepción que puede ser regla

Un día es la excepción, más de eso es ya una regla. No te permitas ser la regla con la que midan a quien no tiene más que el misterioso atractivo de lo desconocido, porque su prioridad no es ya la figura perfecta, sino el cuidado perfecto de la familia, a quien las fuerzas le menguan por el esfuerzo de luchar cada día con la rutina de la familia, el trabajo y el estrés. A quien ya ninguna historia es nueva, porque ha sido testigo y protagonista de cada historia.

No finques tu felicidad en la desdicha de nadie: quien quiera hacer vida junto a ti, que tenga la valentía de fraguar nuevos cimientos, porque construir sobre las ruinas de otros solo atraerá fantasmas.

Dar lo que sobra no es compartir

Escuché una hermosa canción de Alejandro Sanz, cuya letra me llevó a platicarte este tema: “Dar lo que te sobra, nunca fue compartir, sino dar limosnas”; del mismo modo pasa con quien te toma de a ratos, porque de ahí solo podrás esperar las limosnas de su tiempo, de su afecto, de su entrega…

No se trata siquiera de que no hagas a otro lo que no desees que te hagan a ti, sino de que no te hagas a ti lo que no mereces, no te rebajes a andar en las sombras, a ser desechable, a que renieguen de ti, a conformarte.

El amor no sabe de edad, ni de raza o de estatus social, lo reitero, pero tampoco conoce de mezquindades, ni de falsedades, ni de traiciones; no hagas de tu amor un kamikaze, no lo lances a un suelo estéril, no lo hagas cómplice de pasiones pasajeras. Y, sobre todo, no lo uses para lastimar.

Sé protagonista de tu historia, ámate por sobre todas las cosas y que por sobre todas las cosas tu amor sea tuyo y de nadie más.