¿Las parejas que se emborrachan juntas tienen una mejor relación?

La gente está constantemente tratando de encontrar nuevos métodos y secretos ocultos detrás del éxito de una relación. ¿Es la comprensión? ¿La cortesía? ¿La paciencia? Pues parece que hay otro secreto que nunca se nos habría ocurrido pensar: la bebida.

La “ciencia” detrás de las relaciones y la bebida

Ya sea que te guste beber una copa de vino con tu pareja antes de la cena o tomen solo refrescos cuando salen, ambas cosas podrían ayudar a la relación. De acuerdo con un nuevo estudio de la Universidad de Michigan, las parejas que tienen los mismos hábitos de consumo de bebida son más propensas a estar satisfechas con su relación.
Según el estudio, publicado en el Journals of Gerontology B: Psychological Sciences, los investigadores analizaron 2.767 parejas que participaron en una Encuesta de Salud y Jubilación entre 2006 y 2012.
Estas parejas fueron entrevistadas acerca de sus hábitos de consumo de alcohol: si bebían, la frecuencia con que bebían y cuánto bebían, así como los aspectos negativos de su matrimonio, si su pareja era demasiado exigente o crítica, o si encontraron que su cónyuge no era fiable o era irritante.

Lo mejor es tener los mismos hábitos con la bebida

Los investigadores encontraron que las parejas que tenían los mismos hábitos de consumo, ya sea tanto para beber alcohol como para abstenerse, eran menos propensas a tener quejas acerca de su matrimonio que las parejas en las que sólo uno de sus miembros bebía alcohol. Curiosamente, cuando la mujer bebía pero su marido no lo hacía, era más probable que, con el tiempo, las parejas se sintieran menos satisfechas con su relación.
Kira Birditt, autora del estudio, dijo a Reuters Health que las parejas no deben beber más o cambiar su forma de beber con la esperanza de mejorar una relación. Sin embargo, sugiere que es una buena idea abstenerse de beber alcohol cuando su pareja lo hace.
Como siempre, el mejor consejo es conocer bien a tu pareja antes de formalizar la relación, y luego adaptarnos a la vida en pareja con todo lo que implica, incluyendo los hábitos con respecto a la bebida.