Hubiera hecho lo que fuera necesario

Hubiera hecho lo que fuera necesario, con tal de cambiar cada una de tus lágrimas, por espontáneas sonrisas.
Hubiera recorrido tantos kilómetros como ganas de abrazarte, echándole un pulso a cualquier distancia caprichosa que quisiera interponerse entre los dos.
Hubiera librado cualquier batalla, incluso una de esas en las que prácticamente has perdido antes de comenzar, para estar cerca de ti.
Hubiera perseguido mil y un sueños, los más absurdos e improbables que pudieras imaginar, sin dudarlo ni un segundo, sólo por ir de tu mano.
Hubiera derribado cualquier imposible, cualquier barrera u obstáculo que se interpusiera en tu camino, o, al menos, lo hubiera intentado.
Te hubiera cuidado como nadie, procurando que nada pudiera hacerte daño, y estando siempre ahí para levantarte del suelo las veces que tuviera que hacerlo.
Hubiera confiado plenamente en ti, más que tú incluso, demostrándote, cada día, que eres increíble, y que puedes conseguir todo aquello que te propongas.
Hubiera sido esa persona que nunca falla, ni siquiera esas veces que tendría motivos para hacerlo, esa a la que siempre podrías llamar, dando igual la hora, el lugar o el problema.
Hubiera apostado por ti, en todo momento, sin tener en cuenta las probabilidades, o, en el peor de los casos, aún teniéndolas todas en contra.
Hubiera empleado cada fracción de tiempo en hacerte sentir especial, en buscar tu felicidad, en mostrarte todas las cosas maravillosas que llevas dentro y que, por alguna razón, nunca fuiste capaz de ver.
Hubiera plantado cara a tus miedos, a tus inseguridades y temores más profundos, no para ahuyentarlos, sino para ayudarte a enfrentarlos, a vencerlos, a ganar, juntos.
Te hubiera dado tanta libertad como necesitaras, tanto espacio como pidieras, tanto tiempo como fuera necesario, sin preguntas, sin exigir explicaciones, sin juzgar.
Hubiera esperado más tiempo del que puedas contar en un reloj, sólo por estar contigo, por mirarte a los ojos, por decirte tantas cosas, sin apenas decir nada.
Hubiera parado el mundo, sólo por escucharte un minuto más.
Hubiera roto cada regla, cada límite y frontera.
Hubiera dado lo mejor.
Hubiera dado todo.

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