Cómo creer en el amor después de una ruptura

Creer en el amor después de una ruptura no es nada fácil. A veces las mujeres damos demasiado amor a la primera y terminamos con el corazón roto. Si es tu caso y el día de hoy no encuentras hacia dónde mirar para evitar el dolor que sientes dentro de ti, te tengo una gran noticia… No, de hecho, no todos los hombres son iguales. El amor existe, aunque no tengas una pareja

EL PRIMER AMOR QUE TIENES QUE RECUPERAR ES POR TI MISMA

Antes de creer ciegamente en el amor de otro hombre, el primer amor que tienes que recuperar es el tuyo. El amor propio no se le parece a nada, es puro y cuando lo vislumbras no hay nada que te impida seguir adelante. No pienses que solo encontrarás el amor cuando haya alguien a tu lado. Después de una ruptura, tu debilidad es notoria y serás carnada para los hombres débiles. Abre los ojos y ámate mucho. Respétate ante todo y no te dejes llevar por las aventuras que encuentres en el camino hasta que ya estés recuperada.

PASARÁ UN TIEMPO, Y UN DÍA…

Ya cuando recuperes la confianza y la fuerza en ti misma puedes comenzar a salir con alguien. Evita la desconfianza a la primera, pero sí ten con cuidado y abre bien los ojos. Es muy cierto que no todos los hombres son iguales, pero eso no quita que haya uno que otro que solo quiera aprovecharse de la situación. No comas ansias, el día menos pensado conocerás a alguien; el amor desde una perspectiva diferente. El amor llegará a tu vida cuando estés lista, ya lo verás.

Y SI EL TIEMPO LO QUIERE

Un día despertarás y recordarás la ruptura por la que ahora estás pasando como algo dulce y perfecto. El universo es perfecto, no hace falta que fuerces las cosas. Cuando el amor toca la puerta de una vida, siempre trae consigo una lección. Si te han tocado dos o tres malas experiencias, busca el común denominador, aprende lo que te hace falta. Perdona a la persona que te hizo daño y déjala ir. Sigue adelante, el amor que emitas como mujer es el que te ayudará a encontrar el camino de regreso a la luz.

Nunca pierdas la esperanza en el amor. Cada vez que llores empéñate en hacerlo mejor. Saca tus sentimientos, perdona y vuelve a levantarte, que no hay mal que dure mil años… ¡Te lo prometo!