Si corres detrás de alguien para que no se vaya, irás dejando tu dignidad en cada paso

Ciertamente en algunas oportunidades las cosas no resultarán como esperábamos, el amar lleva consigo riesgos asociados, entre los cuales se encuentra que terminemos con el corazón roto porque alguien no desea permanecer a nuestro lado.

Se dice que en el amor y en la guerra todo se vale, pero definitivamente esto debe tener como excepción: NO PERDER NUESTRA DIGNIDAD POR NADA NI POR NADIE. Nuestra dignidad debe ser la línea que ponga límite en nuestras acciones cuando intentamos recuperar o retener un amor.

Muchas veces la pareja o al menos una de sus partes, se encuentra en un estado de desánimo, de desinterés, de apatía y una inyección de esfuerzos puede darle un nuevo aire a la relación con muy buenos resultados. Sin embargo, debemos saber cuándo nuestros esfuerzos están teniendo un efecto positivo para la relación y para nosotros mismos, sin generar la autodestrucción.

“Tuve miedo de perder a alguien especial y termine perdiéndolo ¡pero sobreviví! ¡Y todavía vivo!”

De nada nos sirve retener a quien no tiene intenciones de quedarse, puede ser que logremos retrasar un final, pero cuando éste es inminente no habrá nada que podamos hacer para que esa persona pueda estar a gusto a nuestro lado… y nos podemos preguntar: ¿Qué sentido tiene estar junto a alguien que ya no desea estar con nosotros? ¿Tan poco sentimos merecer en el amor?

El amor es para disfrutarlo, vivirlo, vibrarlo con cada una de nuestras fibras, cuando se convierte en doloroso, en motivo de sufrimiento, es momento de soltar, de ver partir, quizás con nuestro corazón hecho añicos, aquello por lo que en un momento apostamos. Pero si podemos rescatar los aspectos positivos durante ese tránsito, nos daremos cuenta de que cualquier  relación en donde hayamos podido amar, es una gran ganancia en nuestras vidas.

Todo nos deja un aprendizaje y nos prepara para experiencias de mayor envergadura en el futuro, así que aprendamos a decir adiós de manera oportuna. Suplicar amor, conformarnos con migajas, no inspira amor, inspira en tal caso lástima y quizás culpas, pero ¿cuáles son los motivos por los cuales queremos que alguien permanezca a nuestro lado?

Aprendamos de las experiencias y saquemos provecho de ellas, olvidémonos de esos cuentos rosa que despiertan en nosotros altas expectativas, en los cuales el amor debe unir a una pareja por tiempos indefinidos, con radicales “para siempre”, el amor de dos durará lo que tenga que durar, se transformará de ser necesario, todo cambia y eso está bien. Lo que no puede estar bien es descuidar el que sin negociación debe durar toda la eternidad: el amor por nosotros mismos.