Beneficios De La Moringa

La moringa es una planta nativa de las zonas sub-Himalaya de la India, Pakistán, Bangladesh y Afganistán, pero igualmente se puede cultivar en los trópicos.

Las hojas de la moringa son ricas en proteínas (contiene 18 aminoácidos de los cuales 8 aminoácidos son esenciales), vitaminas, (vitaminas A y B), luteína y minerales como zinc, hierro, calcio, magnesio, yodo y selenio. También contiene propiedades antioxidantes que ayudan a proteger las células del daño que producen los radicales libres.

Sus múltiples propiedades han sido confirmadas tras largos años de investigaciones y de experimentos en diferentes países. Las propiedades floculantes y antibacterianas del polvo de semillas de moringa pueden resolver el problema de salubridad de agua potable y el saneamiento de las aguas residuales.

Rica en propiedades:

Un dato que resulta increíblemente atractivo para terminar con todos los problemas de salud relacionados con falta de agua potable en lugares donde no hay tantos recursos económicos.

Recordemos también que mucha gente consume moringa porque brinda alivio en problemas de diabetes, a madres lactantes y a niños que padecen desnutrición.

Esta valiosísima planta también se utiliza para el tratamiento de otros males de la salud.

Su cada vez más popular uso se está vinculando con éxito al tratamiento de la anemia, de la artritis, del reumatismo, de la diabetes, de los problemas estomacales, de la presión arterial alta y de los problemas relacionados con la retención de líquidos, por citar tan solo algunos problemas en los que su uso se ha demostrado especialmente eficiente.

Dicho esto, en el ámbito de la salud, esta planta está empezando a tener un gran protagonismo en el tratamiento de las molestias o enfermedades cutáneas.

Se suele aplicar ya de forma habitual directamente a la piel como astringente para solucionar problemas relacionados con la sudoración, como esterilizador de la piel, como tratamiento para los abscesos y para acabar con el pie de atleta y otros hongos.

Asimismo, también se está utilizando para el tratamiento de heridas y otros daños cutáneos, siendo muy habitual su uso en el ámbito dermatológico.

Esta útil planta no solo tiene usos relacionados con el tratamiento de problemas de salud, sino que también se usa de forma habitual en el ámbito industrial.

Por ejemplo, es un ingrediente muy habitual de los perfumes y otros productos relacionados con el cuidado y la higiene personal, como champús y geles, por citar solo algunos ejemplos.

También se suele utilizar para fabricar lubricantes y aceites dedicados al mantenimiento de maquinaria industrial, entre otros productos.

El paraíso en la tierra

El pueblito holandés Giethoorn, proclamado la “venecia holandesa” es uno de los lugares mas hermosos del planeta. Su superficie total es de cerca de 7 kilómetros, pero aquí hay todo lo que necesita el alma, silencio, tranquilidad, comodidad y naturaleza hermosa. En lugar de calles, autos y autobuses aquí sólo hay canoas y canales. Aquí se respira tranquilidad.

En el pueblo viven más de 2500 personas. Los habitantes locales están seguros de que una característica distintiva de su pueblo no son los canales, sino la atmósfera irrepetible de silencio y comodidad, de relax total Todos aquí respiran con la tranquilidad y paz de un pueblito tradicional holandés del siglo 18.
El transporte principal del pueblo son botes con remos o lanchas con silenciosos motores eléctricos que no perturban el ambiente de tranquilidad.
En los años 60 el director holandés Bert Haanstra mostró Giethoorn en su película, después de esto los turistas comenzaron a llegar acá con más frecuencia. Aquí se puede alquilar un bote convencional, una lancha inflable o un pequeño barco. Todos trabajan con motores eléctricos , ninguno con gasolina.
El pueblito fue fundado en el año 1230. Cuando los primeros pobladores encontraron este lugar, ellos se sorprendieron por la enorme cantidad de cuernos de cabra, dejados ahí después de una fuerte inundación. Así es como surgió el nombre de Goat horns, o “cuernos de cabra”.
Después de que los habitantes descubrieron en esta localidad muchas turbas, por eso comenzaron a cavar en cualquier lugar que se les hiciera cómodo. Con el tiempo estos huecos se llenaron de agua, se convirtieron en lagos y se unieron en una cadena de canales.

Casi todas las casas en el pueblo están cubiertas con techos de paja, zonas pantanosas llenas de cañas. En tiempos antiguos sólo las personas adineradas podían permitirse cubrir sus casas con azulejo, ahora un techo de paja es más caro.

El pueblito Giethoorn es digno de admiración y adoración. Por supuesto, no tiene la gloria y el alcance de la Venecia italiana, pero esta se diferencia cpn su encanto irrepetible y sus paisajes de belleza inimaginable. Si estuvieran aquí podrían cargar la pila del alma y estar seguros de que estos rincones existen no solamente en los cuentos de hadas.

Cuidado con el que habla mal de los demás: tú no serás su excepción

Contar a otra persona lo que nos sucede con otros no es hipocresía, podría decirse que cumple una función vital en el ser humano. Pero, evidentemente, hay ciertas líneas rojas que nos pueden dar pistas de que empezamos a vivir en un ambiente de hipocresía.

Muchos somos confidentes y amigos de personas que continuamente hablan de la vida de los demás, como si algún poder divino les hubiera otorgado esa autoridad. No lo hacen de una forma que podríamos llamar “casual”, sino que para ellos la hipocresía es un recurso habitual en la comunicación, que les sirve de manera indirecta para reforzar sus valores buscando la complicidad del otro en aquello que critican.

Este refuerzo funciona por oposición, si el otro está de acuerdo conmigo en lo que aborrezco también lo estará en lo que defiendo, en lo que considero que soy. Así, este hábito es propio de mentes inseguras, que con palabras sobre otros no buscan otra cosa que espantar fantasmas.

Además, las personas con esta costumbre no hablan de forma general o aludiendo a detalles irrelevantes. Cuentan intimidades, juzgan y narran historias que han sido reveladas por azar o descuido, pero que no dejan de pertenecer a la intimidad de alguien y por lo tanto a un lugar en el que nadie debería entrar sin el consentimiento del otro.

Como detectar la hipocresía de nuestro entorno.
No es extraño que creamos que entre nuestro círculo de amigos no hay nadie que nos critica. Si pensáramos lo contrario, no los tendríamos como amigos. Con excepciones por supuesto, porque hay a quienes les gusta el masoquismo también en este sentido. Les encanta que hablen de ellos, aunque sea mal y con intención.

Ahora, lo normal es que no nos sintamos demasiado felices cuando nos damos cuenta de que alguien nos utiliza de saco de boxeo a nuestras espaldas. Más si es alguien con el que tenemos confianza y con el que compartimos cierta intimidad. Esto pasa mucho en las parejas, en las que uno de los dos, para desahogarse con sus amigos o amigas, no es raro que en algún momento ponga al otro “a escurrir”.

“Lo más ofensivo que pueda lanzarte a la cara tu peor enemigo no se compara con lo que tus amigos más íntimos hablan de ti a tus espaldas.”
-Alfred de Musset-

Teniendo en cuenta esto, asumiendo que somos humanos, es demasiado categórico afirmar que todo aquel que habla mal de los demás en algún momento es un hipócrita.

Si ninguno de nosotros contara con un amigo fiel, un apoyo sincero para sobrellevar esos malos momentos, serían doblemente amargos. Por lo tanto, cada uno de nosotros podemos llegar a comentar algo negativo de las personas que nos rodean con alguien que estimamos digno de nuestra confianza.

Contar a otra persona lo que nos sucede con otros no es hipocresía, podría decirse que cumple una función vital en el ser humano. Pero, evidentemente, hay ciertas líneas rojas que nos pueden dar pistas de que empezamos a vivir en un ambiente de hipocresía.

La hipocresía se delata a ella misma si sabes distinguir sus detalles.
Toda queja acerca del comportamiento que nos altera de los demás debe pasar por una serie de fases. No son reglamentarias, pero son éticas. Si alguien hace algo que me enerva o me molesta, en primer lugar es bueno que intentemos solucionar ese aspecto con esa persona.

Si en lugar de intentar solucionar el problema de forma directa, empezamos a relatar los fallos de la persona que nos causa malestar con otras personas de nuestro entorno compartido; empezamos a dibujar las líneas rojas de lo que llamamos hipocresía.

Contar a varias personas de tu entorno lo mal que te sientes con alguien y a continuación actuar como si no pasara nada en una reunión social no arregla la situación. Muy al contrario, intoxicas a los demás y a ti mismo.

Puede pasar unas cuantas veces pero si eso se convierte en la tónica general, piensa que estás adquiriendo un mal hábito para frenar tu frustración. Si te percatas de este mala costumbre en alguien de tu entorno, puede ser el momento de estar alerta, que no es estar a la defensiva.

Cuando la hipocresía sube de nivel y se convierte en verdadera maldad.
Hemos dicho que existen delgadas líneas rojas para detectar la hipocresía, que a veces es sutil y difícil de asumir. Sin embargo, en otras ocasiones empieza a ser un rasgo tan evidente en los demás que ya no vale con estar en alerta. Es le momento de dejar de ser ilusos, por mucho que cueste, por mucho que duela.

Por mucho que nos cueste creerlo, hablar mal de los demás vende. Engancha, da juego. Existen personas que por sus déficits en verdaderas habilidades sociales, utilizan conversaciones referidas a la vida de los demás para atraer y lograr la atención del resto.

Mentiras totalmente elaboradas, rumores infundados, detalles íntimos contados en una mesa de bar sin el más mínimo decoro. Ya no hay líneas rojas, ya se han desdibujado los límites: descubrimos que no solo se trata de hipocresía. Esa persona que consideramos amigo, empieza a hablar de otras personas de nuestro entorno de una forma verdaderamente dañina, sin mostrar el más mínimo grado de arrepentimiento.

Esa persona que consideramos amigo, empieza a mostrar su lado más oscuro con los demás, pero nos negamos a pensar que eso pueda suceder con nosotros. Hasta que nos damos cuenta de que habla con verdadera saña, ante un atento público, de una persona que guarda la misma relación de confianza que la que tú compartes con él/ella. Ya ha pasado el momento de ser vigilante: aléjate de esta persona.

Vivir y rodearte de personas auténticas es la recompensa por no practicar la hipocresía.
Nadie va a premiarte por intentar deshacerte de la hipocresía de tu entorno. Nadie te va a condecorar con una medalla por no entrar en un juego sucio que alguien te pone en bandeja de plata. Muy al contrario, correrás el riesgo de perder contacto con ciertos conocidos, serás presa de la duda y muchos pondrán en tela de juicio tu actitud.

Poner límite a relaciones con personas totalmente tóxicas, que no solo practican la hipocresía sino que hieren cuando pueden y quieren es difícil, mas cuando esa persona ha formado parte de tu intimidad. No es casualidad que en el maltrato psicológico el que se aleja nunca resulte vencedor.

Lo más conveniente en estos casos, por propia salud emocional es no entrar en un juego aún más sucio: no intentes revelar a los demás la hipocresía del otro, cada quien debe ser lo suficientemente responsable para quitarse “la venda de los ojos” con autonomía e independencia. Ya has tenido suficiente.

Al fin y al cabo, vivir sin estar rodeado de hipocresía tiene una recompensa implícita en sí misma: vivirás más rodeado de lo contrario. Personas sanas con corazones limpios a tu alrededor, tendrás mucho más espacio para ellas. Con el tiempo, la ira desaparecerá y hasta un sentimiento de cierta compasión te embargará. Habrás pasado el duelo de la cólera para llegar a la más absoluta de las indiferencias.

Aprenderás una gran lección: hay que tener cuidado con quien habla y hace daño a las espaldas de los demás. Pronto podrías verte con ese mismo puñal en la espalda, sin saber quién te ha hecho sangrar; pero la experiencia es un grado y sabrás dar la vuelta a tiempo para mostrar tu corazón con valentía ante el ataque del otro. Puede ser que solamente en ese momento sea consciente de la bajeza de sus actos.

7 cosas que los hombres quieren de la mujer que aman

Quiere tus cumplidos. Los hombres también necesitan sentirse deseados por la mujer que aman. Necesitan sentir que son atractitos para sus parejas, y más allá de lo físico esperan comentarios positivos y halagos.

Quiere que busques sus consejos. Adoran que puedas recurrir a ellos cuando tienes un problema, esperan ser tu soporte y tu cable a tierra. Quieren sentir que te ayudan cuando más lo necesitas.

Quiere tu admiración. Quiere que te sientas orgullosa de ser su pareja, de sus logros y las metas que alcanza. Quiere que le demuestres que valoras sus victorias.

Quiere tu apoyo. Así como es importante para él sentir que es tu soporte, espera que tu también lo seas. Desea que su pareja esté para apoyar todos sus sueños y locuras, alguien en quien poder confiar ciegamente.

Quiere que disfrutes de la intimidad. El sexo es muy importante, para ellos no es solo eso, tener intimidad es una forma de comunicar y por eso esperan que su pareja se compenetre con elllos. Quieren a una mujer que sea capaz de disfrutar de su sexualidad sin tabúes, a alguie que no espere dar el paso, que los incite y disfrute esoso momentos.

Quiere que aprecies las cosas pequeñas. Ellos demuestran su amor cn detalles, con cosas bastante pequeñas que son su manera de decir “te amo” sin palabras.

Que seas su cómplice. Quiere a alguien que sea su compañera de locuras y aventuras, alguien con quien compartir las cosas simples y maravillosas de la vida.

¿Buscas novia?: No uses estas técnicas de seducción

Si bien no hay una fórmula exacta para conquistar a una chica, sí existen una serie de lineamientos generales que hay que seguir para evitar que la mujer se aleje y se lleve un mal concepto de uno. 
Se trata de actitudes y comportamientos que aunque muchos creen que son los adecuados para seducir a una mujer, solo logran hacerla sentir incomoda y la ahuyentan.
La revista masculina “Men’s Health”, consultó con expertos en relaciones y psiquiatras quienes dieron a conocer cuáles son las técnicas de seducción que un chico jamás debe usar, a menos que quiera quedar mal.
1.- Enviarle fotos inapropiadas: Mientras el hombre es más visual, la mujer es más verbal a la hora de la conquista. Mandarle fotos de tus partes íntimas la espantará y te hará ver como un depravado. April Masini, experta en relaciones, recomienda llamarla o escribirle un mensaje atrevido, insinuante pero sin ser malcriado. “A las mujeres les gustan los mensajes sexys y no hay nada como el sonido de la voz de un hombre para hacer que las cosas fluyan”.
2.- Piropear sus senos o trasero: “eso no es coquetear, sino que es lascivamente espeluznante”, afirma Masini. Si bien a las mujeres les gusta sentirse sexys, uno no puede permitirse esos ´halagos´ hasta que esté en una relación de pareja. Es mejor piropear otros atributos no físicos, así mostrarás que pones atención a ella.
3.- Acosarla por redes sociales: Aunque dan ganas de revisar las redes sociales de la chica que te gusta, es mejor resistirse, recomienda el experto en relaciones, Kailen Rosenberg. “Seguirla en varias redes sociales puede ser contraproducente si no son amigos y aún no la conoces bien”.
4.- Decirle que quieres casarte con ella muy pronto: Puede ser la mujer más sexy del planeta, pero no hay necesidad de profesarle amor eterno de inmediato. “Si quieres llegar a tener algo con ella, no debes decirle esto tan pronto”, dice Rosenberg, agregando que solo te hará ver como un perdedor desesperado.
5.- Hacerte el sexy: Ser arrogante, mostrar innecesariamente tus brazos tonificados o fingir que todas quieren contigo, solo hará que ella se aleje. “Cuando los hombres tratan de ser sexys empiezan a verse poco atractivos”, dice el experto en relaciones Tracy Thomas. “Cuando no eres fiel a ti mismo, hay una desconexión con el mundo que te rodea que vuelve la situación incómoda”, explica. 
6.- Hablar de dinero: No te jactes de tu dinero, ya que das a entender que no quieres conocer a la chica porque piensas que tu dinero habla por ti mismo. Ten en cuenta que tal vez no hables de dinero directamente, pero sí tus acciones (cenas de lujo, regalos caros). Incluso si le gustas, ella sentirá que esa relación no está bien. Planifica citas no tan caras, eso le permitirá ver que eres una persona más allá de tu riqueza.