Te enamoraste de tu mejor amigo… que complicado!

En la vida hay amores que te complican la existencia. Y ahora qué hacemos…?

Es la persona en quien más confías, le has hecho confidencias como a nadie más, te ha prestado el hombro para llorar cuando lo necesitaste, está siempre que lo necesites. Pero un día caes en la cuenta de que al cabo de todo y de tanto, te estás enamorando de él. Te encuentras pues, en la encrucijada de no saber qué hacer. Te preocupa quizás (si llegaras a decírselo) correr el peligro de perder su amistad. Allí surge la pregunta ¿Qué hago si me enamoro de mi mejor amigo?

¿Que tan segura estás de lo que sientes?

Piénsalo muy bien. Quizás no valga la pena exponer una bella amistad, tómate el tiempo de pensar con tranquilidad qué es lo que en realidad estás sintiendo por él. Si justamente esta de novio hace poco tiempo, puede que lo que te esté pasando sea simplemente, el disgusto de que no comparta contigo como antes, pues ya alguien más ocupa un lugar en su vida. Eso puede confundirte y lo que tienes es en realidad algo efímero.
De no ser así y si sientes algo un tanto más profundo que se sostiene en el tiempo e incluso crece, entonces el sentimiento puede ser verdadero. Debes pensar qué decisión será la correcta.

Decide con coherencia respecto a lo que sientes

Si se trata de un amigo con quien compartiste mucho, entonces lo conoces lo suficiente como para ser capaz de medir sus actitudes. Estudia el margen de posibilidades que tienes de decirle lo que te está pasando y de que sea recíproco. Tú sabrás en qué detalles fijarte, qué preguntarle con delicadeza, o tal vez, intentar algún acercamiento no muy obvio para saber cómo reacciona. Puede que descubras que te corresponderá y apostarás al paso siguiente.
No arriesgar la amistad es la premisa, pero si al cabo te das cuenta que no hay posibilidad de que se fije en ti, de que te ve solo como a una hermana, entonces lo mejor será que sigas disfrutando de esa amistad mágica y genuina que tienes con él, pues no tendrá nada más para ofrecerte. Puedes correr el riesgo de abrirle tu corazón y serle sincera, pero, te enfrentarás con la posibilidad de que tome distancia de ti. La decisión está en tus manos.

Analiza el entorno antes de dar cualquier paso

Si hay terceros de por medio, piensa muy bien si vale la pena que se lo confieses. Si tú tienes novio, plantéate cómo te sentirías si su mejor amiga le confiesa que está enamorada de él. Probablemente sería para ti una situación muy incómoda. Pero si tú estás de novia y te sientes atraída tan fuertemente por tu mejor amigo, entonces es momento de replantear tu relación. A veces estas cosas suceden para mostrarnos que no estamos con la persona indicada y que el camino aún es muy largo.
No existe una regla estricta de cómo manejarnos con respecto a las relaciones humanas. Nada está escrito sobre el amor y nadie tiene la vara tan alta como para juzgarte por lo que sientes. Si lo que te pasa con él es un sentimiento genuino y si las circunstancias se dan para que estén juntos, solo sigue caminando al ritmo con el que late tu corazón, si es que el riesgo vale realmente la pena.

El momento oportuno

Es importante que pasado el tiempo de poner sobre la mesa todas las cartas, estudiar tu abanico de probabilidades para decidir finalmente correr con el riesgo de confesarle lo que sientes. Busca el momento oportuno. No cualquier momento ni cualquier lugar. Trata de que sea un lugar tranquilo, preferentemente de su agrado, donde ambos puedan sentirse cómodos. De preferencia que no exista la posibilidad de que sean interrumpidos.
A la hora de comenzar a hablar, se directa, ve a lo que realmente quieres decirle, que no se preste a un margen de confusiones en el cual él pueda perderse, tú no te animes a hablar y se genere tan solo un gran desconcierto. Dile lo que te pasa sin esperar la moneda de cambio, pues eres tú la que está haciendo la importante apuesta. Si pierdes o ganas no puedes saberlo, pero si acudes a esa cita con la esperanza de que todo sea recíproco puedes sentirte muy mal si no es así. Mejor será que te predispongas a lo que pueda pasar y controles tus expectativas. Te hará más fuerte.
Pero no te desanimes, arriesga porque siempre hay un tanto que ganar de todo. Algo de positivo obtendrás para ti, aunque las cosas no salgan como esperas.

En el riesgo estará tu ganancia

Si después de la conversación franca con tu amigo, las cosas salieron como esperabas, genial y bien por ti. La posibilidad de compartir la vida con una persona que desde antes de ser tu pareja ya te quería y ya te conocía suele ser muy positiva. Se dice que son las más armoniosas y en pareja conectan mucho mejor.
Si la respuesta que obtuviste no fue la deseada, tranquila, no te desanimes. Simplemente no era para ti. De esto se trata la vida, arriesgar, perder, ganar y lo peor ya pasó. Su amistad puedes recuperarla con el correr del tiempo, si te tiene cariño no dejará de ser tu amigo y de estar cuando lo precises. Si hay de algo de lo que no debes arrepentirte jamás es de haber sido sincera y de hablar con el corazón en la mano. Es de valientes asumir los sentimientos y poder demostrarlos, lo es aún más!

Señales que te indican que no son compatibles y nunca lo serán aunque lo intenten

¿Cómo es el amor que profesamos hacia otra persona? ¿Cómo distinguir si sufrimos dependencia, costumbre, pasión o simplemente, amamos con una desesperación más allá de la razón? El psicólogo americano, Robert Sternberg, aseguró que los componentes de un amor sólido son intimidad, pasión y compromiso. Calificó ese tipo de amor como el “amor consumado”, la forma más completa y difícil de mantener el amor. Sin embargo, existen otros seis tipos que todos hemos experimentado. El cariño, por ejemplo, se da en los vínculos de amistad más duraderos y sólo requiere de intimidad; el encaprichamiento resulta del amor a primera vista con alguien que no conocemos pero queremos a nuestro lado a toda costa y en éste reina la pasión; también está el amor por compromiso –vacío y sin futuro–; el amor sin confianza es conocido como amor fatuo… un poco más duradero que los anteriores porque engloba los otros dos elementos claves, pasión y compromiso; el que carece de éste último elemento es llamado amor romántico, lleno de intimidad y pasión pero sin las ganas de ser fiel o mantener una relación duradera; por último, la unión que mantenemos por rutina es conocida como amor sociable, con intimidad y compromiso pero sin pasión.

Cualquier tipo de amor puede ser explicado con la combinación de los tres elementos que componen al amor verdadero y seguramente sentirás que tu relación encaja a la perfección en alguno de los siete tipos de amor existentes. Tan importantes son las tres vertientes del amor que resulta casi imposible imaginarnos una vida con alguien que carezca de alguno de los elementos.

Ser compatibles con alguien puede significar una unión perfecta que permite disminuir los momentos de tensión, incomodidad o furia porque  las cosas podrían ir de maravilla todo el tiempo. No significa que las discusiones desaparecerán, porque en cualquier relación sana discutir nutre de ideas y hace más empáticos a los miembros de una relación. ¿Tú pareja y tu son verdaderamente compatibles? Estos 10 puntos te permitirán conocer si estás con la persona adecuada o debes abrir tus horizontes.

Sin el chispazo

Nervios o mariposas en el estómago cada vez que observas a tu pareja son clave para saber cómo van las cosas. Si en el primer beso apasionado tus instintos se desbordan y sólo quieres permanecer del mismo modo por algunos instantes más, el cuerpo te delata y evidentemente el chispazo existe. Pero debes considerar que la relación necesitará renovarse con el transcurso del tiempo para que este sentimiento no se termine.

Cuestiona tus gustos

Es quizá uno de los puntos decisivos para saber que tú y tu pareja tienen futuro. Las cosas en común son benéficas pero cada uno debería mantener su individualidad. El problema ocurre cuando todo lo que haces – lo que estudias, tus planes a futuro, los pasatiempos que has mantenido por años o simplemente tus platillos favoritos– se convierte en un escenario que provoca interrogantes y declaraciones incómodas… ¡no entiendo por qué te gusta!, ¡¿qué le ves de bueno?!, ¡eso no tiene sentido!, ¡si a ti te gusta, ya qué!Cuestiona tus gustos Es quizá uno de los puntos decisivos para saber que tú y tu pareja tienen futuro. Las cosas en común son benéficas pero cada uno debería mantener su individualidad. El problema ocurre cuando todo lo que haces – lo que estudias, tus planes a futuro, los pasatiempos que has mantenido por años o simplemente tus platillos favoritos– se convierte en un escenario que provoca interrogantes y declaraciones incómodas… ¡no entiendo por qué te gusta!, ¡¿qué le ves de bueno?!, ¡eso no tiene sentido!, ¡si a ti te gusta, ya qué!

Es condescendiente

Tanto para complacerte como para dejar de pelear, ser condescendiente se convierte en un virus pequeño que poco a poco crece hasta matar las relaciones que parecían más sólidas. Un ¡sí, mi amor, lo que tú digas!, se pronuncie con tono de disculpa o tono de enojo, es motivo para preguntarse si a persona tiene pensamientos negativos sin externar sobre otros asuntos.Es condescendiente Tanto para complacerte como para dejar de pelear, ser condescendiente se convierte en un virus pequeño que poco a poco crece hasta matar las relaciones que parecían más sólidas. Un ¡sí, mi amor, lo que tú digas!, se pronuncie con tono de disculpa o tono de enojo, es motivo para preguntarse si a persona tiene pensamientos negativos sin externar sobre otros asuntos.

Nunca comprenden los sentimientos del otro

Se queda extrañado de tus enojos cuando le has dicho, cientos de ocasiones, lo que te molesta. Si estás triste, mantiene la misma actitud de siempre sin intentar hacerte sentir mejor; si estás feliz, no celebra contigo aquel logro que te tiene con el entusiasmo a flor de piel. Esas actitudes se afianzan con el tiempo pero si no ocurre así, y siguen preguntándose sobre los motivos de discusiones, emociones y tristezas del otro, tal vez simplemente no estén en el mismo canal.Nunca comprenden los sentimientos del otro Se queda extrañado de tus enojos cuando le has dicho, cientos de ocasiones, lo que te molesta. Si estás triste, mantiene la misma actitud de siempre sin intentar hacerte sentir mejor; si estás feliz, no celebra contigo aquel logro que te tiene con el entusiasmo a flor de piel. Esas actitudes se afianzan con el tiempo pero si no ocurre así, y siguen preguntándose sobre los motivos de discusiones, emociones y tristezas del otro, tal vez simplemente no estén en el mismo canal.
No existe una gran conversación entre los dos

Pueden tener confianza pero si la conversación no fluye como debiera y sientes una tremenda incomodidad al expresar tus ideas, es una mala señal. Una gran conversación puede lograr que la relación perdure años pero si es lo más difícil de mantener con tu pareja, con el transcurso del tiempo, no sabrás qué hacer con el tiempo que estén a solas. No existe una gran conversación entre los dos Pueden tener confianza pero si la conversación no fluye como debiera y sientes una tremenda incomodidad al expresar tus ideas, es una mala señal. Una gran conversación puede lograr que la relación perdure años pero si es lo más difícil de mantener con tu pareja, con el transcurso del tiempo, no sabrás qué hacer con el tiempo que estén a solas.

Sus ideas son contrarias

Blanco y negro, izquierda y derecha, norte y sur… las perspectivas e ideologías contrarias sólo traerán un irremediable choque en las decisiones complejas y en ocasiones, también lo harán con las ideas más sencillas. Ninguno de los dos querrá perder la batalla para convencer al otro de quién tiene la razón, los roces serán más intensos y esas discusiones que se pudieron evitar, aparecerán sin remedio.
Sus ideas son contrarias Blanco y negro, izquierda y derecha, norte y sur… las perspectivas e ideologías contrarias sólo traerán un irremediable choque en las decisiones complejas y en ocasiones, también lo harán con las ideas más sencillas. Ninguno de los dos querrá perder la batalla para convencer al otro de quién tiene la razón, los roces serán más intensos y esas discusiones que se pudieron evitar, aparecerán sin remedio.

Las personalidades no empatan

Si uno es extrovertido, gusta de ir a fiestas y reuniones, quiere estar todo el tiempo en movimiento y salir a conocer los sitios más remotos, y el otro simplemente desea quedarse en casa, ver series todo el día, salir a lugares tranquilos o dar un paseo por la ciudad, tarde o temprano terminarán detestando las ideas del otro para pasar el tiempo libre.Las personalidades no empatan Si uno es extrovertido, gusta de ir a fiestas y reuniones, quiere estar todo el tiempo en movimiento y salir a conocer los sitios más remotos, y el otro simplemente desea quedarse en casa, ver series todo el día, salir a lugares tranquilos o dar un paseo por la ciudad, tarde o temprano terminarán detestando las ideas del otro para pasar el tiempo libre.

Costumbres con las que no puedes lidiar

Hay algunas costumbres tan arraigadas que aprendes a aceptarlas o te dejas llevar por la ira y la frustración cada vez que tu pareja las repite. Si odias que coma con la boca abierta mientras toma agua y habla, puedes hacerle llegar el mensaje y ver cómo es su reacción… pero si detestas sobre todas las cosas que coquetee con otras personas cuando tú también estás ahí, tal vez sea hora de reconsiderar si quieres estar con una persona que no cambie ni aunque lo supliques.Costumbres con las que no puedes lidiar Hay algunas costumbres tan arraigadas que aprendes a aceptarlas o te dejas llevar por la ira y la frustración cada vez que tu pareja las repite. Si odias que coma con la boca abierta mientras toma agua y habla, puedes hacerle llegar el mensaje y ver cómo es su reacción… pero si detestas sobre todas las cosas que coquetee con otras personas cuando tú también estás ahí, tal vez sea hora de reconsiderar si quieres estar con una persona que no cambie ni aunque lo supliques.

No se ríe de tus chistes

No sabe cuándo estás bromeando o dices las cosas en serio. No conoce tu humor bobo o simplemente la chispa se ha acabado y los detalles que antes hacías para provocarle una carcajada han desaparecido. El humor compatible debería unir los pequeños puntos para hacer más fuerte su relación y si no existe entendimiento mutuo, tal vez la relación no debería tener futuro.No se ríe de tus chistes No sabe cuándo estás bromeando o dices las cosas en serio. No conoce tu humor bobo o simplemente la chispa se ha acabado y los detalles que antes hacías para provocarle una carcajada han desaparecido. El humor compatible debería unir los pequeños puntos para hacer más fuerte su relación y si no existe entendimiento mutuo, tal vez la relación no debería tener futuro.

No entiende las pequeñas señales en el sexo

Si tú y tu pareja llevan meses de relación y aún no entiende tus movimientos en el ámbito sexual, los ruidos o las señales que le das cuando están en público para partir y quedarse despiertos toda la noche, será complicado consolidar la seguridad, la pasión y la intimidad para terminar con un irremediable y rotundo fracaso en la alcoba.

También puede ocurrir que cuando estén en ese momento donde las palabras se desvanecen; sus movimientos sean torpes; pausados y se muevan con pesadumbre o arritmia, hasta el punto en el que decidan dejarlo para otro momento, entonces quizá necesiten unas clases de baile o dejar que esa relación desaparezca.No entiende las pequeñas señales en el sexo Si tú y tu pareja llevan meses de relación y aún no entiende tus movimientos en el ámbito sexual, los ruidos o las señales que le das cuando están en público para partir y quedarse despiertos toda la noche, será complicado consolidar la seguridad, la pasión y la intimidad para terminar con un irremediable y rotundo fracaso en la alcoba. También puede ocurrir que cuando estén en ese momento donde las palabras se desvanecen; sus movimientos sean torpes; pausados y se muevan con pesadumbre o arritmia, hasta el punto en el que decidan dejarlo para otro momento, entonces quizá necesiten unas clases de baile o dejar que esa relación desaparezca.

Puede que simplemente ames una idea de lo que tu relación es y por fin debas abrir los ojos con estas 12 señales.

Aprende a iniciar una relación sin miedo a que te rompan el corazón

Muchas mujeres se sabotean a sí mismas al momento de iniciar una nueva relación. Ese chico que tanto te gusta está babeando de amor por ti y se siente listo para estar contigo. Sin embargo, ¿cuántas veces has arruinado tu oportunidad? Pones pretextos como que no quieres hacerle daño o que te gusta como están ahora. Deja el temor a iniciar una nueva aventura en tu vida. Si no lo haces, nunca sabrás si ese chico es el amor de tu vida o simplemente una experiencia grata. ¿Es necesario darle tanto drama a tu vida? No lo creo. Problemas en la vida siempre habrá y no hay forma de huir de ellos; pese a ellos disfruta las oportunidades que el destino te depara. Con estos consejos podrás iniciar una relación sin miedo o preocupación de que te rompan el corazón. ¡disfrútalo!

OLVIDA TUS ERRORES DEL PASADO


Como dicen: ¡déjalo ir!, de nada sirve cargar los errores del pasado. Son una carga completamente innecesaria. El pasado está donde debe quedarse, y el presente es para empezar de nuevo. Qué importa si heriste los sentimientos de tu ex y se fue, mejor aprende del error que has cometido en vez de pensar en ello. Todos los errores vienen con una lección incluida para que puedas ser una mejor persona en el futuro.

DEJA IR TUS MALAS EXPERIENCIAS AMOROSAS


Sí, es doloroso cuando diste todo en una relación seria y se perdió como arte de magia. Sin embargo, no puedes estar lamentándote o evitar enamorarte de por vida. Y, sobre todo, evita fijarte en chicos que se parezcan a tu ex, solo para revivir los buenos momentos o algo similar porque ¡no funcionará! Recuerda que esta nueva persona en tu vida tiene otra personalidad, así como otra educación, gustos y puntos de vista. Lo cual hace de esta experiencia amorosa una nueva aventura para ti.

DISFRUTA CONOCER DE LA OTRA PERSONA


No todo se trata de ti. Observa los movimientos y gestos del chico que te pretende, lo que te gusta de él o lo que te podría enamorar después. Platiquen tranquilamente, intenta conocerlo y poco a poco él depositará su confianza hacia ti. Antes de comenzar algo serio es mejor empezar con una bonita amistad. Así sabrás que además de una pareja tienes a un amigo que te apoye y confía en ti. No vayas un paso más adelante de lo que es, disfruta conocer de él sin apuros.

VIVE NUEVAS EXPERIENCIAS


No te resignes a una sola conversación y al quedarte en casa el resto del día. Si este chico está buscando una relación contigo, de seguro está dispuesto a vivir nuevas experiencias. Deja de lado la idea de que te puedes aburrir y disfruta cada momento de la cita. Incluso si es algo super casual trata de divertirte lo más que puedas.

SÉ ABIERTA CON TUS PENSAMIENTOS


No tengas miedo a decir lo que piensas, pero evita ser hiriente hacia la otra persona. Piensa todo lo que quieras, pero tampoco lo hagas en exceso que podría llevarte a tomar decisiones que ni siquiera quieres hacer. Es importante que ambos respeten su opinión sin importar qué tan diferente sea. Nunca olvides que los polos opuestos se atraen y las almas gemelas se aburren, además: ¿qué sería lo interesante de esta persona si piensa igual que tú?

NO TE ADELANTES, VIVE EL PRESENTE


Un error fatal pero muy común en todas las mujeres es adelantarse en la relación. Por ejemplo: accedes a salir con él y en tu cabeza has visto el inicio, el desenlace y el final de esta historia amorosa como si fuera una película. Por favor ¡no lo hagas! Solo te estás dañando por algo que aún no sucede. Vive el presente y deja de preocuparte por el futuro, no significa que se vayan a casar. Disfruta y vive el momento, tal vez su relación dure años y ni siquiera lo habrás notado.

¡No debía!, pero me enamoré de mi amante perdidamente

Enamorarme de mi amante no era algo que tenía pensado que sucediera. En el fondo sabía que era algo que no debía de pasar. Tardé en darme cuenta de mis sentimientos hacia él, pero cuando los acepté las cosas comenzaron a complicarse. Mis prioridades, mis ideas sobre mi pareja y nuestra relación empezaron a cambiar de manera drástica desde que me enamoré de mi amante.

NO QUERÍA DARME CUENTA DE LA REALIDAD

Tener un amante no es tan sencillo, al principio me sentía incómoda e insegura sobre lo que hacía, sobre todo porque no era soltera. Sin embargo, nuestra relación fue avanzando, las cosas fluyeron y mi trato con él se hizo cotidiano. La pasión comenzó a crecer a pasos agigantados, pero sólo era eso: pasión, sexo y nada más. Él sabía que había alguien más en mi vida y no pensaba dejar mi relación. Ambos estábamos en la misma página y sabíamos lo que queríamos uno del otro. Las cosas comenzaron a cambiar cuando el sexo se convirtió en charlas sobre nuestros días, cenas, comidas casuales y serenatas entre las sábanas.

MI CORAZÓN PALPITABA CADA VEZ MÁS FUERTE

Siempre se alteraba mi cuerpo al saber que era momento de verlo, pero la excitación se transformó en algo más profundo con el paso del tiempo. Dejé de fantasear con sus brazos para comenzar a pensar en su mirada y su sonrisa. No podía ver lo que venía. Pasamos una noche juntos, fue la primera vez que pasábamos una noche completa, además en su cama.  Pequeños besos me despertaron y tomamos el desayuno en la cama. Me leyó por horas en voz alta y preparó mi té favorito. Me cantó sus canciones preferidas y bailamos casi desnudos en su sala. Incluso le di de comer al perro. Cuando llegó el momento de despedirnos no quería dejarlo ir. Había sucedido, me enamoré de mi amante.

ME ENAMORÉ DE MI AMANTE Y PAGARÍA LAS CONSECUENCIAS

Estaba enamorada, era obvio, tanto para mí como para mi pareja. Comenzó a notar mis cambios de humor, mis sonrisas y mis suspiros, pero nunca me dijo nada. Sólo se alejaba cada vez más de mí, yo creía que eso era imposible. Un día me sorprendió en mi casa al llegar con la cena, comida china que tanto me gusta. Comimos en silencio mientras veíamos la televisión y cuando terminó me lo dijo: “Sé que tienes a alguien más, no te culpo. Te descuidé al punto de no saber nada más de ti. Te entiendo”. Estaba impactada y no pude decir nada. Levantó los platos y apagó el televisor. Se despidió de mí con un beso en la frente y me pidió ser feliz. La culpa y el dolor en su mirada no me dejarían dormir las noches siguientes.

Y AL FINAL…

No le dije nada a nadie, no le dije a mi amante que ya no estaba atada a alguien más. Tras varios días de no contestarle los textos ni las llamadas se presentó en la puerta de mi casa. Estaba sorprendida, no lo esperaba, no le había importado encontrarse con quien había mi pareja. No le importó. Sólo quería saber si estaba bien. Estaba frente a mí con su cabello despeinado y sus grandes ojos marrones. Terminé llorando entre sus brazos y le conté todo. Me dijo que la próxima vez que nos viéramos podríamos estar juntos, el uno para el otro.

Cuatro días después tocó el timbre de mi casa.

Ventajas y desventajas de salir con un hombre que se depila

Hoy en día ya no es sorprendente que un hombre se depile, las preferencias y gustos de cada uno han cambiado con los años y ya es más fácil aceptarlo. ¿Alguna vez has salido con un hombre que se depila? Si tu respuesta es no porque probablemente te parezca un poco raro, entonces es mejor que conozcas las ventajas y desventajas. Tú decides si quedarte o dejarlo ir.

VENTAJAS

Más higiénico: Hay algunos hombres que se depilan porque el crecimiento de vello es incontrolable. Mientras que otros consideran que el vello es menos estético. Eso sí, tanto en hombres como en mujeres, el vello funciona para protegernos del frío y agentes dañinos del ambiente. Sin embargo, hay que admitir que entre tanto vello se acumula el sudor y las células muertas de todos los días. Además, no está garantizado que al ducharse se remuevan por completo. Así que si tu hombre ama depilarse las piernas, es muy limpio.

Sudan menos: Depende si tu hombre se depila todas las zonas del cuerpo o únicamente los brazos y piernas. Con menos vello tienden a sudar menos. Si él practica algún deporte o realiza muchas actividades físicas ten por seguro que nunca lo encontrarás empapado de sudor.

Hacen más ejercicio: Para algunos hombres tener vello es incómodo para practicar algún deporte. Una de las razones por las cual un hombre se depila es para estar más cómodo a la hora de practicar sus rutinas y entrenamientos.

Pueden prestarte sus productos: En caso de que se te acabe tu crema de depilar o tu cera puedes acudir a él para que te preste alguno de sus productos. Y como eres tú por supuesto que te los prestará. También podrían depilarse juntos y sería una actividad nueva que ninguna otra pareja ha hecho.

Tiene mejores tips: Tal vez seas una experta en depilación desde hace años, pero quienes son los reyes de la depilación son los hombres. Ellos tienen mucho más vello que tú por lo cual han experimentado más técnicas para removerlo desde la raíz.

DESVENTAJAS

Lucen femeninos: Hay algunos hombres que al remover su vello siguen luciendo varoniles. Mientras que otros hombres tienen rasgos y facciones mucho más finas que no les favorece a su virilidad. No significa que al depilarse sea una persona muy femenina, pero se ve así ante los demás.

Será raro para tus amigas: ¡Claro! Ellas han salido con hombres de pecho y espalda peluda que no están acostumbradas a esta idea. Tus amigas no te van a criticar, pero sí podrán decir algunos comentarios del hombre con el que sales. Sin mencionar que te harán miles de preguntas de cómo puedes soportarlo.

Sus abrazos serán ásperos: Por alguna razón el vello del hombre es mucho más suave y se siente acogedor. Sobre todo cuando te envuelven en sus brazos y sientes toda la suavidad de su vello en tu rostro. También cuando te cruzan las piernas con las tuyas y lo sientes agradable. Sin embargo al no tener vello simplemente se sentirá algo extraño y un poco áspero.

 

Si corres detrás de alguien para que no se vaya, irás dejando tu dignidad en cada paso

Ciertamente en algunas oportunidades las cosas no resultarán como esperábamos, el amar lleva consigo riesgos asociados, entre los cuales se encuentra que terminemos con el corazón roto porque alguien no desea permanecer a nuestro lado.

Se dice que en el amor y en la guerra todo se vale, pero definitivamente esto debe tener como excepción: NO PERDER NUESTRA DIGNIDAD POR NADA NI POR NADIE. Nuestra dignidad debe ser la línea que ponga límite en nuestras acciones cuando intentamos recuperar o retener un amor.

Muchas veces la pareja o al menos una de sus partes, se encuentra en un estado de desánimo, de desinterés, de apatía y una inyección de esfuerzos puede darle un nuevo aire a la relación con muy buenos resultados. Sin embargo, debemos saber cuándo nuestros esfuerzos están teniendo un efecto positivo para la relación y para nosotros mismos, sin generar la autodestrucción.

“Tuve miedo de perder a alguien especial y termine perdiéndolo ¡pero sobreviví! ¡Y todavía vivo!”

De nada nos sirve retener a quien no tiene intenciones de quedarse, puede ser que logremos retrasar un final, pero cuando éste es inminente no habrá nada que podamos hacer para que esa persona pueda estar a gusto a nuestro lado… y nos podemos preguntar: ¿Qué sentido tiene estar junto a alguien que ya no desea estar con nosotros? ¿Tan poco sentimos merecer en el amor?

El amor es para disfrutarlo, vivirlo, vibrarlo con cada una de nuestras fibras, cuando se convierte en doloroso, en motivo de sufrimiento, es momento de soltar, de ver partir, quizás con nuestro corazón hecho añicos, aquello por lo que en un momento apostamos. Pero si podemos rescatar los aspectos positivos durante ese tránsito, nos daremos cuenta de que cualquier  relación en donde hayamos podido amar, es una gran ganancia en nuestras vidas.

Todo nos deja un aprendizaje y nos prepara para experiencias de mayor envergadura en el futuro, así que aprendamos a decir adiós de manera oportuna. Suplicar amor, conformarnos con migajas, no inspira amor, inspira en tal caso lástima y quizás culpas, pero ¿cuáles son los motivos por los cuales queremos que alguien permanezca a nuestro lado?

Aprendamos de las experiencias y saquemos provecho de ellas, olvidémonos de esos cuentos rosa que despiertan en nosotros altas expectativas, en los cuales el amor debe unir a una pareja por tiempos indefinidos, con radicales “para siempre”, el amor de dos durará lo que tenga que durar, se transformará de ser necesario, todo cambia y eso está bien. Lo que no puede estar bien es descuidar el que sin negociación debe durar toda la eternidad: el amor por nosotros mismos.

El sentimiento de culpa en una relación existe y puede causarte daño

No dejes que el remordimiento o la culpa te impida seguir adelante con tu vida. No importa cuánto te repitas esas situaciones en la mente, no vas a cambiar algo que ya pasó, mejor enfócate en lo que si puedes hacer, mejorar tu presente para tener felicidad en tu día a día y un mejor futuro.

El sentimiento de culpa es una característica humana conocida como remordimiento. Este poderoso sentimiento te puede acarrear grandes molestias y muchas angustias sin poder evitarlo. Puede ser causado por muchos motivos y afectar la relación de pareja. Algunas veces se presenta tan solo por un momento, pero cuando persiste y se prolonga por algún tiempo puede causarte mucho daño. Un sentimiento de culpa te puede obsesionar hasta apoderarse de tu mente, haciéndote sufrir por horas; o quizás, durante varios días, semanas o meses.

De la carga emocional del sentimiento de culpa surgió el siguiente refrán popular, “no existe un peso superior al de un remordimiento”.

El peso de una relación anterior

Una relación afectiva puede ser afectada por remordimientos causados por diversos hechos ocurridos durante tu vida en pareja, inclusive, por sentimientos de culpa engendrados en anteriores relaciones afectivas heterosexuales, homosexuales o bisexuales.

Durante la vida cotidiana en pareja, diversos momentos te pueden recordar experiencias de pasadas relaciones; mas, sin darte cuenta los evalúas y estableces comparaciones. Muchas veces esto no pasa de ser algo pasajero, pero uno de esos momentos recordados puede convertirse en remordimiento.

Mucho más, si en ellos descubres la necesidad intensa de una relación anterior, instalándose en ti un sentimiento de culpa por no haber comprendido ese amor cultivado alrededor de tu pareja anterior.

Las consecuencias de una mentira aunque sea piadosa

Cuando en tu relación de pareja tienes un determinado período de tiempo conviviendo, ser descubierto de haber mentido te puede acarrear remordimiento, cuya carga emocional te agobiará y hará sufrir por largo tiempo. Haber dicho una mentira reduce la confianza depositada por tu pareja en la relación, reclamándote haber sido víctima de tu engaño.

La relación se enturbia instalándose la desconfianza y el distanciamiento afectivo, produciéndose ruptura de la vida cotidiana, pudiendo culminar en una separación. Resolver la situación pasa por reconocer la mentira, aunque haya sido para evitar a la otra parte un sufrimiento mayor, proponiéndose no mentir nunca más.

La infidelidad abierta y encubierta

Ser descubierto como infiel o temerlo, es causa de la instalación de un sentimiento de culpa con gran carga emocional. Quién pecó de infidelidad por circunstancias que no supo evitar o rechazar, y siente amor por su pareja, al ser descubierto sufrirá un remordimiento causado por el dolor, enfado y rechazo de su pareja.

Mas, quien fue infiel y no ha sido descubierto, cuando reconoce al amor como soporte de su relación, el remordimiento lo atacará causando mucho daño afectivo. Muchas veces, para detener la angustia y no sufrir, es necesario decir la verdad arriesgando acabar con la relación.

La desigual carga de responsabilidades

Otro sentimiento de culpa surge cuando en la relación, uno de los dos, consciente o inconsciente, descarga el peso de las responsabilidades en el otro.

Cuando este último lo reclama y pide detener el abuso, exigiendo un cambio de actitud, reconocer la situación que condujo a ello y rectificar. Si el abusador has sido tu, por no poner atención a la difícil situación causada a tu pareja, pero sientes amor y te importa esa relación; sufrirás remordimiento hasta aceptar el reclamo y asumir tus errores. Pedirás disculpas y rectificarás esperando el perdón.

El significado de una grosería

Muchas veces una relación ha sido construida sobre un lenguaje respetuoso del otro, pero a veces sin darte cuenta, insultas al otro en momentos de confusión o ira. Peor aún, sin conocer la reacción de tu pareja frente a una grosería o expuesta a ella como parte expresiva del lenguaje.

Quien considere la grosería como una ofensa moral grabada en piedra, se sentirá ofendido y humillado bloqueando la relación. El remordimiento puede afectarlos a ambos. Al primero, por reconocerse como ofensor del otro mediante groserías; y al segundo, por sentirse causante de la explosión grosera de su pareja y del sentimiento de culpa que lo afecta.

La ruptura del privilegio

En ocasiones se establece una relación bajo la tradición machista, donde la feminidad tiene privilegios por su “debilidad”, conduciendo a la masculinidad a satisfacer la mayoría de sus deseos; pero cuando esto no se puede cumplir, y quien hasta ese momento fuera privilegiada, bloquea la comunicación, te somete al chantaje, rechaza tu cariño y te amenaza con terminar la relación. Si la amas, sufrirás remordimiento por no haber podido complacerla.

Mas, si ella insiste sin comprender la imposibilidad de complacer todos sus deseos, buscarás establecer una nueva relación; pero esta vez, el sentimiento de culpa se instalará en quien sintió rescindidos sus privilegios, por terminar la relación.

El desprecio público

Un problema en la vida de una pareja causante de remordimiento es, haber sentido o haber sido sometido al desprecio público. En ese momento afloran la dignidad y la defensa de los valores morales del ofendido, reclamando la ofensa como una blasfemia a los dioses.

La relación al instante se deteriora y el sentimiento de culpa te acosará si tu has provocado la situación, sin ninguna intención, pero eres acusado de denigrar a tu pareja, sin considerar el haberlo hecho de manera no intencional. Disculparse, sin someterse al chantaje del flagelo de quien se siente despreciado, valorando la importancia de la relación, con el tiempo puede abrirse el camino a la reconciliación.

No valorar suficiente a la pareja

Una relación afectiva necesita del acompañamiento y apoyo del otro. Más de una vez uno de los dos aporta más elementos que el otro, aunque no siempre sean aportes económicos; pero en algún momento, uno de ellos siente necesidad de reclamar porque su aporte no es valorado como debería serlo.

La relación entra en crisis apoderándose del acusado un sentimiento de culpa agobiante, agravándose aún más la situación si amas a tu pareja. Solo una revisión sincera del aporte de ambos a la relación puede resolver el inconveniente, encontrando juntos razones fundadas o infundadas; si sucede esto último, el remordimiento se apoderará de quien se sintió devaluado.

El menosprecio del trabajo del otro

En muchas relaciones se establece el principio de competencia, marcando ambos qué hacen y cuánto aportan a la relación. Cuando uno de los dos se destaca por su capacidad intelectual, habilidades y destrezas en diversos oficios o por su especialidad profesional, mostrando ante los demás ser quien más aporta a la relación, el otro siente desprecio por el fruto de su trabajo, bloqueando la relación y produciendo una crisis en la pareja.

Si tu provocaste la situación, reconoce tu error. Un remordimiento te hará sufrir exigiéndote rectificar y disculparte. De no hacerlo, no aflorará el perdón y destruirás la relación.

El rol de los celos

En relación de pareja los celos producen situaciones desagradables, a veces son provocados por una parte de la relación para atraer la atención de la otra. Otras veces no son sino imaginaciones de quien siente inseguridad; pero también existen parejas donde en presencia del alcohol, uno de los dos se comporta de manera impropia, intentando atraer alguien extraño a su relación, sin control.

Al recuperar la plena conciencia y sentir la furia de los celos en su relación, le atacará el remordimiento por lo ocurrido, sintiéndose obligado a pedir perdón. Este puede o no llegar, lo cual dependerá de la magnitud del agravio sufrido por la otra parte de la relación.

Olvidar a un ex, tan difícil como dejar de fumar

Como si se tratara de una película de mutantes, el ejército de tiernas mariposas, que parece revolotear dentro de nosotros cuando nos enamoramos, se transforma en una fiera tropa que ataca en el momento en el que la relación se termina. No consigue dormir, pierde el apetito, le duele todo el cuerpo y, aunque lo intenta, no logra pensar en otra cosa. Le han roto el corazón.

Cuando estamos enamorados, el organismo genera sustancias como la dopamina (la hormona del placer) y la oxitocina (la hormona del apego)

La explicación es tan simple como dolorosa: el amor es como una droga y usted está pasando el mono porque le privan de su dosis.

“El enamoramiento, especialmente en las fases iniciales, genera comportamientos que recuerdan mucho a las conductas observadas en las personas adictas a las drogas”, afirma Emilio Ambrosio, catedrático de Psicobiología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Esta adicción tan potente tiene su reflejo en el cerebro.

Cuando estamos enamorados, el organismo genera sustancias como la dopamina (la hormona del placer) y la oxitocina (la hormona del apego). Ambas actúan en regiones cerebrales asociadas con el placer (el denominado sistema neuronal del reforzamiento). De hecho, según un estudio publicado en la revista PLOS ONE, el efecto del amor es similar al de algunos analgésicos, ya que activa zonas cerebrales que reducen el dolor.

Con la ruptura sentimental se dejan de segregar estas hormonas y el cerebro reacciona generando un estado de tristeza y síntomas de abstinencia (ansiedad, obsesión e incluso dolor físico) que también sufren los drogodependientes, como continúa en ensayo.

“En la persona que sigue queriendo a otra se da, durante ese tiempo de carencia afectiva, de tristeza y de añoranza de la persona amada, algo similar a lo que ocurre con las personas adictas, que es un deficiente funcionamiento de la comunicación neuronal”, mantiene Ambrosio.

El cerebro sufre

Estos efectos se han comprobado en otro estudio llevado a cabo en 10 mujeres y 5 hombres del área de Nueva York (Estados Unidos), a los que se les practicaron resonancias magnéticas funcionales para observar qué áreas cerebrales se les activaban cuando veían imágenes de la pareja con la que acababan de romper.

El desamor activa regiones asociadas con el dolor físico, la adicción a las drogas y la recompensa”

LUCY BROWN, NEURÓLOGA

“El desamor activa regiones asociadas con el dolor físico, la adicción a las drogas y la recompensa”, explica Lucy Brown, neuróloga en el Einstein College of Medicine (Estados Unidos) y una de las autoras de la investigación.

La edad media de los participantes en el experimento era de 20 años y la duración de las relaciones que acababan de terminar se situaba en torno a los 21 meses. Durante los cuestionarios previos, todos ellos mostraron un alto grado de obsesión, reconociendo que pasaban más del 85% del día pensando en sus exparejas.

Además, reconocieron que querían que estas personas volvieran con ellos y manifestaron falta de control en sus emociones, incluyendo llamadas fuera de lugar, emails, súplicas de reconciliación, llantos desconsolados y recurrencia al alcohol.

Las imágenes cerebrales dieron una posible explicación a estos comportamientos irracionales. “La activación de áreas relacionadas con la adicción a la cocaína podría explicar los comportamientos obsesivos asociados a las rupturas sentimentales”, apuntan los autores en el estudio, publicado en la revista Journal of Neurophysiology.

No distingue de sexos

Aunque la investigación no pudo determinar si había diferencias entre hombres y mujeres, los expertos creen que ambos cerebros sufren de forma similar. “No lo sabemos con seguridad pero lo más seguro es que así sea”, sugiere Brown.

Una opinión que comparte Ambrosio, aunque puntualiza que existen las diferencias propias de la psicología masculina y femenina. “Hombres y mujeres tienen un sistema neuronal de reforzamiento igual. Se enamoran igual y sufren los embates del desamor de la misma forma, aunque sientan esos momentos de un modo ligeramente diferente”, destaca.

Y la pregunta del millón para el alma en pena: ¿cuánto tiempo tarda en pasar el dolor? “Ese deficiente funcionamiento vuelve a la normalidad pasado un tiempo, que es variable según la persona que ha sufrido el desamor”, admite el psicólogo. Las investigaciones al respecto hablan desde 3 meses necesarios (Journal of Positive Psychology) hasta 18 (la web de citas Fifties.com).

Si la pena no se marcha, podría deberse más a factores puramente emocionales que biológicos, según el experto. En cualquier caso, recuerde que el cerebro tiene una asombrosa capacidad de adaptación y que, por suerte, no hay mal que cien años dure. Y si pudo dejar de fumar, esto será pan comido.

“¿QUEDAMOS COMO AMIGOS?” MEJOR NO

La neuróloga Lucy Brown y la antropóloga Helen Fisher dan una serie de consejos para superar estas rupturas, que parece que ni el cerebro ni el corazón quieren aceptar.

– Elimine los emails, las cartas y los mensajes de esa persona, y guarde todos los recuerdos en una caja al fondo de un armario (lo ideal sería deshacerse de ellos).

– Nada de llamadas ni cartas. Evite cualquier tipo de contacto. Hasta que no lo olvide no podrá ser su amigo.

– Piense un aforismo, una frase corta optimista a la que recurrir cuando recuerde a esa persona, para desviar la mente. Puede ayudar pensar en alguien nuevo, y si aun así vuelve a evocar a su expareja, no se aferre a lo positivo. Recuerde que también hubo momentos grises.

– Manténgase ocupado. Salir y estar activo es fundamental para el cerebro.

– Pruebe nuevas experiencias. La novedad estimula la liberación de dopamina, lo que le hará sentirse más optimista.

– Haga ejercicio. La actividad aeróbica también libera dopamina y serotonina, que le ayudarán a calmarse.

– El tiempo es su aliado. Imágenes de resonancia magnética han demostrado que cuanto más tiempo pasa tras la ruptura, la región del cerebro vinculada con los sentimientos de apego muestra una menor actividad. Con el tiempo, el apego se desvanece.

– Sonría y no se rinda. Si pasa el tiempo y sigue en este estado de duelo, puede que necesite la ayuda de un psicólogo, pero no tire la toalla. Un día se dará cuenta en que ya no piensa en esa persona y se sentirá liberado.

Problemas que solo las chicas con pechos grandes entenderán

El aumento de mamas sigue siendo la intervención estética más demandada en este país, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE): cada año lo hacen entre 18.000 y 19.000 españolas. Sin embargo, esta realidad no debe ocultarnos la otra cara de la moneda, donde una de cada 20 españolas que recurre a la cirugía plástica lo hace para reducirse el pecho, según también datos de la SECPRE. La actriz Ariel Winter, de Modern Family, hizo lo propio hace unos meses, alegando problemas de salud relacionados desde los 17 años. No se trata de una moda. Pues si bien es cierto que un busto generoso resulta hermoso ante la mayoría, existen ciertos inconvenientes, problemas que solo conocen las portadoras de tan bellas curvas. Y ha llegado el momento de hablar de ellos.

1. Una mala postura inconsciente acaba en dolor de espalda

Existe la creencia de que un escote voluptuoso causa dolores de espalda por el propio peso de las mamas. “En realidad, se debe a las medidas posturales que adoptan para disimularlo, como caminar encorvadas. Esta disposición incorrecta de la columna genera molestias, sobre todo en las zonas cervical y dorsal alta”, explica el doctor César Casado, secretario general de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).

2. Faltan copas en el mercado

No, no se trata de una barra libre. En España las copas (la parte del sostén en la que van las mamas) más habituales son la A, la B y la C (es decir, de busto pequeño a grande). Pero la talla súper grande es más compleja de encontrar. Algunas marcas asequibles distribuyen D, E y F. “Pero encontrar la G es una misión imposible”, se queja una de las afectadas. La firma estadounidense Bare Necessities llega hasta la copa J (de 38 a 40 cm resultantes tras restar al contorno del tórax a la altura del pezón, el contorno del tórax por debajo de la mama).

3. El sujetador es una tortura

La parte del sostén encargada de elevar la masa mamaria son los tirantes. A mayor masa, más esfuerzo. Salvo que se opte por tirantes gruesos, los finos tienden a clavarse en los hombros, causando rozaduras o rojeces. “No es determinante, pero sí es otra de las dolencias que relatan las pacientes en la consulta”, apunta Casado. Por si fuera poco, “los aros pueden marcar mucho el surco mamario y dificultar la vascularización de la zona, provocando con el tiempo una mayor atrofia de la glándula (perdida de tamaño y firmeza)”, apunta el doctor Antonio J. Pineda Sierra, responsable de la Unidad de Cirugía Estética de Clínica Londres Barcelona.

4. Hacer deporte no es tan fácil

Según el libro Medicina del deporte, editado por la Universidad de Sevilla, el running puede estirar el ligamento de Cooper (conjunto de tejidos que da soporte a las mamas), produciendo flacidez prematura. “La mayor parte de los sujetadores normales no evitan el problema en el caso de las mujeres de pechos grandes”, asevera su autor, José María Rojo, que añade que siempre se debe buscar el sostén de mayor firmeza. Y los problemas no aparecen solo al correr. La tenista rumana Simona Halep se lo redujo para mejorar su saque. Y las nadadoras se enfrentan cada día al problema de encontrar un sujetador de su talla.

5. El canalillo suda

¿Y dónde está el problema?, se cuestionarán algunos. Lo expone el doctor Rubén García Guilarte, con su propia clínica de cirugía plástica: “Deriva en eccemas o intértrigo, una irritación de la piel del surco inframamario que se produce al no poder transpirar correctamente y acumularse una humedad excesiva a este nivel”.

6. Se ven más los defectos

Igual que el rostro no tiene una simetría perfecta, tampoco la tiene el busto. Las irregularidades en un pecho pequeño pasan más desapercibidas que en uno de grandes dimensiones. “Es el caso de los pechos demasiado separados. Pueden juntarse en quirófano, pero no siempre es posible en el grado que algunas pacientes desean, ya que el implante no puede colocarse fuera de lo que es su situación anatómica y llevarlo en extremo hacia la parte media si no hay suficiente cobertura o la posición de la areola no lo permite”, advierte el doctor Antonio de la Fuente, jefe de la Unidad de Cirugía Plástica del Hospital Ruber Internacional y director del Departamento de Cirugía Plástica de Clínica de la Fuente.

7. Amplifica el volumen real del resto del cuerpo

Un pecho voluptuoso crea la ilusión de robustez, aunque el resto de la anatomía no lo sea. “Es especialmente notorio en el caso de presentadoras de televisión con bustos grandes. El plano medio y el plano medio-corto, los más habituales, potencian esa impresión”, explica Anitta Ruiz de Monasterio, fundadora de la consultoría de imagen Nadie Como Tú.

9. Las arrugas del escote salen antes

Al dormir de lado, un pecho cae sobre el otro. Así se va generando una pequeña arruga que, noche tras noche, acaba convirtiéndose en un canalillo apergaminado. “Lo recomendable es que todas las mujeres duerman con un sujetador que lo evite”, insiste Marta Fernández Cuevas, directora de Pillow Bra.

10. Aumentan las molestias premenstruales

El baile hormonal (varía el equilibrio entre los estrógenos y la progesterona) previo a la llegada de la regla provoca tensión mamaria en algunas mujeres. No en todas. Mientras unas apenas notan variaciones en su anatomía, otras comprueban cómo el busto les aumenta de forma evidente; y, en estas ocasiones, puede ir acompañado de dolor (mastodinia). “Conveniente contar con un sujetador una talla mayor para estos episodios”, explica Nuria Sardá, directora creativa de Andrés Sardá. La ciencia aún desconoce por qué el dolor afecta a unas féminas sí y a otras no. Pero cuando el pecho es de por sí grande, esta hinchazón se torna aún más molesta. “Puede aliviarse con suplementos a base de vitex agnus castus, una planta que reduce esos desajustes hormonales”, apunta Javier Haya, jefe de Servicio de Ginecología y Obstetricia en Hospital General Universitario de Ciudad Real.

DOCTOR, ¿DEBERÍA REDUCIRME EL PECHO?

“Cuando el dolor de espalda es recurrente o hay eccemas u otras molestias, lo habitual es que la mujer acuda a su médico de atención primaria, al reumatólogo o al traumatólogo. Son ellos quienes las derivan al cirujano plástico para valorar la conveniencia de una mamoplastia de reducción”, explica el doctor César Casado, secretario general de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). “Al ser una intervención cuyo origen es, mayoritariamente, sanitario, su reparto por franjas de edad resulta muy equilibrado y alcanza incluso a pacientes de más de 60 años, a diferencia de los aumentos de mama, que se concentran, sobre todo, en los tramos comprendidos entre los 18 y los 44 años”, continúa.

Estas intervenciones no las cubre la Seguridad Social. Solo hay una excepción: los casos muy extremos, como la gigantomastia (el desarrollo anómalo y desproporcionado de una o ambas mamas) o la hipertrofia mamaria virginal (un crecimiento exagerado justo después de la primera regla).

Pese a tratarse de una operación estética no deja de ser una cirugía, “por lo que las pacientes deben asegurarse de que se realice exclusivamente en el quirófano de un centro hospitalario o una clínica y de que el profesional que se la practique tenga la correspondiente titulación oficial de especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, cuya obtención requiere, entre otras cosas, un periodo de residencia de cinco años”, advierte el doctor Cristino Suárez, director de la clínica tinerfeña que lleva su nombre y presidente de la SECPRE. “La reducción entraña algo más de dificultad que el aumento. Se realiza con anestesia general y en ella se extirpan partes de la glándula mamaria y de grasa. A continuación, se recoloca el tejido sobrante. La intervención dura entre dos y cuatro horas y precisa de dos o tres días de ingreso posquirúrgico”, apunta la doctora Marina García Moya, especializada en cirugía mamaria en Instituto Javier de Benito.

No es barata. Su coste varía según la clínica, pero suele estar en torno a los 5.700 €.

Fuente: elpais.com

La verdad acerca del perdón

Hemos visto el perdón de una manera equivocada y es por eso que no conseguimos lograrlo. Acá te cuento lo que debes hacer para perdonar realmente.

Siempre me pareció interesante el tema del perdón. Me daba cuenta que era un tema usual entre las personas e incluso habían varios autores escribiendo libros al respecto. Hay mucho material sobre el tema, cosas muy interesantes pero también he leído cosas hasta ridículas, que en vez de fomentar el bienestar que trae el perdón lo que hace es resaltar el rencor. Hoy quisiera contarles, muy brevemente, de que se trata el perdón para mi.

Lo primero que quisiera mencionar es que me he dado cuenta que muchas personas no están dispuestas a perdonar. ¿Por qué? Creen que al perdonar le están haciendo un favor a su “victimario” o que no perdonarlo es una forma de castigo para el. Ellas piensan que esa persona hizo algo tan terrible que no merecerá nunca ser perdonado, o de pronto algún día, pero por ahora no. Es importante notar que ese rencor en realidad no está siendo un castigo para la persona, o por lo menos no borrará lo que hizo. Al único que hace daño el rencor es a quien lo lleva adentro, a nadie mas. Entonces decide perdonar, no por el otro sino por ti.

Ahora que decidiste perdonar ¿Cómo lo haces?. El error mas grande que he notado es que vemos al perdón como una acción; la acción de perdonar. Las acciones (como por ejemplo bailar) se aprenden, se practican y se perfeccionan. Primero alguien me debe enseñar a bailar; al principio seré muy torpe, pero a medida que vaya practicando iré perfeccionando mi técnica hasta convertirme en bailarina profesional. ¿Pero podemos aprender de alguien el perdón? ¿Podemos practicarlo, perfeccionarlo e incluso convertirnos en “perdonadores” profesionales? Yo pensaría que no.

Para mi el perdón no es una acción, es un resultado. Es el resultado de desengancharme del pensamiento acerca de esa situación que me mortifica, el resultado de parar de pensar todos los días en esa persona, el resultado de dejar de darle vueltas a lo que me hizo una y otra vez y el resultado de dejar de darle significado e implicaciones a lo que pasó. Solo deja de darle vueltas esos pensamientos, no te los compres, no les converses, quítales importancia. Al principio puede costar trabajo porque es un hábito, pero cada vez será más fácil. Solo date cuenta cuando llega uno de esos pensamientos y déjalo pasar.

Poco a poco, te darás cuenta que piensas cada vez menos en esa situación o en esa persona, hasta pasarás días completos sin que se te pase por la cabeza; y cuando menos te des cuenta ¡Voila! ¡Has Perdonado! Sencillamente fue el resultado de parar de mortificarte.

Fuente: coachdetransformacion.com