LA ESCALERA DE LA VIDA

Sube los escalones de tu existencia. Despacio, cauteloso, con mucha calma, inteligencia y buena voluntad.
Pensando siempre en la gloria que se encuentra en lo más alto de la escalera que estás subiendo.
No cedas ni un segundo al desánimo; no permitas que la indecisión te domine.
Aprende a superar los obstáculos. El mundo pertenece a los seres optimistas, positivos y sinceros; nunca será de los cobardes, quejosos, indecisos, mentirosos y deshonestos, estos últimos se quedan en los primeros escalones de la gran escalera.
Prosigue en línea recta, buscando tus sagrados objetivos, en nombre del Creador a quien debemos la vida, hónrala.
Si alguien no te recibe de buena gana, ni acepta tu buena intención, no pierdas el tiempo en comentarios y sentencias acusatorias, pues tal actitud no soluciona el problema.
Y si te caes antes de llegar al escalón al que te propusiste llegar, no te desanimes, porque el caer es una oportunidad para levantarte y reaccionar, continua subiendo nuevamente con más fuerza y altruismo.
Victoria no es nunca haber caído, sino levantarse de la caída y seguir alegremente, prometiéndote a ti mismo, mirar con orgullo los demás escalones que se encuentran adelante y altívamente seguir subiendo.
Sube, sube siempre con coraje, con firmeza con sabiduría y un fuerte deseo de vencer, imponiéndote el más alto concepto de una vida digna, honrada y bien vivida.
Acuérdate, la victoria es de los que luchan contra las situaciones desfavorables, sin perder el vigor, la fe, y el ideal de la vida.
Si no vences es porque te dejaste contaminar por la ola negra del mal y perdiste el deseo de luchar hasta el final porque, quien lucha, dando el verdadero esplendor a la vida, al bien y persiste sin retroceder…
¡Vencerá!
TODOS LOS QUE CREEN EN SUS IDEALES Y SE ESFUERZAN Y LUCHAN POR ALCANZARLOS, VENCEN!!!

Acostumbrarse es otra forma de morir

Porque al final uno acaba entendiendo que esperar a alguien es como callarse, y que sólo cuando una se va se dice “te quiero”. Porque a veces hay personas a las que no llegan trenes, y uno tiene que ir andando.
Y soportar la distancia recorriéndola, y no quejándose de ella. Porque al final la soledad sólo es un prólogo que dura hasta que dejamos de cerrar la puerta, con la intención de que alguna persona se atreva a llamar.
Porque a veces, y casi siempre, hay mucha gente que se queda en el umbral, con el miedo impidiéndoles acercarse del todo. Y uno entiende que la vida también sigue sin nadie, y que el sol brilla, y que el cielo vuelve a vestirse de azul bonito, aunque nos sintamos tristes.
Y que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos cuando no nos importa salvarnos. O al menos intentarlo. Y que de nada sirve amar las cicatrices de otros si ni siquiera podemos aguantarnos la mirada o de nada sirve pedir que nos acepten, si vamos juzgando a los demás sin conocerlos.
Porque las personas son más de lo que dicen, y lo que callan hay que aprender a escucharlo con el tiempo.
Y con el tiempo uno entiende que acostumbrarse es otra forma de morir, y que hasta lo sano resulta dañino si no aceptamos que hasta lo bueno termina.
Porque también hay que aprender a irse, al igual que hay que aprender a dejar marchar, y a no llegar a ningún sitio. Porque el error más grande del mundo es cometer un error y no ver que estamos más cerca del acierto.
Y caer y pensar que el dolor no nos cura un poco. Porque se vive sintiendo, y no, no hay otra forma. Y ojalá nos demos cuenta de eso antes de que vivir se nos vuelve cuesta arriba y subir nos sea más difícil, ojalá amemos lo máximo posible antes de que no tengamos un cuerpo al que mirar cada mañana y una boca a la que vestir con cada beso. Y una mano en el la que encajar con nuestra mano. Y un atardecer que contemplar al lado de alguien, pensando que, al final, no todo ha salido tan mal como esperábamos.”

clavos en la cerca

Erase una vez un chico con mal carácter.
Su padre le dio un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la cerca del jardín cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara con alguien.
El primer día clavó 37 clavos.
Durante las semanas siguientes se concentró en controlarse y día a día disminuyó la cantidad de clavos nuevos en la cerca.
Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos.
Finalmente llegó un día en el que ya no clavaba ningún nuevo clavo.
Entonces fue a ver a su padre para explicárselo.
Su padre le dijo que era el momento de quitar un clavo por cada día que no perdiera la paciencia.
Los días pasaron y finalmente el chico pudo decir a su padre que había quitado todos los clavos de la cerca.
El padre condujo a su hijo hasta la cerca y le dijo:
« Hijo mío, te has comportado muy bien, pero mira todos los agujeros que han quedado en la cerca » .
Ya nunca será como antes. Cuando discutes con alguien y le dices cualquier cosa ofensiva le dejas una herida como ésta.
Puedes clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la herida.
No importan las veces que le pidas perdón, la herida permanecerá.
Una herida provocada con la palabra hace tanto daño como una herida física.
Los amigos son joyas raras de encontrar.
Están listos para escucharte cuando tienes necesidad, te sostienen y te abren su corazón.
Enseña a tus amigos cómo les quieres.

Qué debes de tener en cuenta para enamorar después de una ruptura

Después de una ruptura quedas vulnerable sin importar cuál fue la razón. Al principio ni te imaginas ligar después de una ruptura, dejas pasar unos meses, y hasta años. Pero en algún momento te sientes solo, necesitas estar acompañado y para eso necesitas volver a la conquista.

Miles de preguntas, dudas e incertidumbre te acechan y te asaltan. ¿Qué pasará? ¿Por dónde comenzar? ¿Y si vuelve a ocurrirme lo mismo?

Tranquilo, respira profundo y sigue leyendo, a continuación te daremos unas muy útiles claves para que casi sin darte cuenta, puedas ligar después de una ruptura.

Que tener en cuenta para ligar después de una ruptura

Confía en ti mismo

Una ruptura es solo eso una ruptura, no debes asumir tu exclusivamente la responsabilidad. En una pareja las cosas se hacen de a dos, y si algo pasa es por responsabilidad de ambos. Debes trabajar mucho en tu autoestima, considerarte que eres capaz de poder ligar después de una ruptura. Y no solo eso, tú también eres lo suficientemente capaz como para llevar una pareja adelante, cuando la relación alcance otro nivel.

Quizás al principio te encuentres un poco fuera de tu elemento, pero no te olvides que la práctica hace al maestro. Y si no te das por vencido y persistes en tu búsqueda, te aseguro que lograrás tu cometido.

Deja de lado los pensamientos negativos

Seguramente ya has hecho el duelo respectivo por tu ruptura, lo que necesitas ahora es recuperar tu entrenamiento y comenzar a ligar después de una ruptura. Una buena forma de comenzar a ligar y no fracasar en el intento es dejar de lado esos pensamientos negativos que no conducen a nada, y que son totalmente inútiles.

Expresiones como: “nunca conseguiré a nadie”, “yo siempre fracaso”, “siempre me equivoco al elegir pareja”. Deben quedar DESTERRADAS de tu vocabulario y de tu vida, en esto de ligar lo único que vale es capitalizar la experiencia y pensar positivamente. De lo contrario estarás acabado antes de comenzar, y no es justamente de eso lo que se trata.

Toma el tiempo que necesites

Si vas a ligar después de una ruptura debes tomar tu tiempo y estar seguro. Hay que tener cierto olfato, equilibrio y ecuanimidad. No se trata de quedarte con el primer chico o chica que ligues, si ellos no son los adecuados. Tampoco se trata de dejar pasar la oportunidad porque no has ligado lo sufriente.

En este punto debes tener la madurez necesaria como para saber qué es lo adecuado para ti, toma tu tiempo para reflexionar y buscar en tu interior, sigue tus instintos, y verás que no te equivocas en la elección.